La Virgen del Rosario luce en su día un nuevo vestido. La prenda está bordada totalmente a mano y fue terminada en menos de 15 días por una hija “agradecida y bendecida”: doña Juana Villagra de Leiva.
Juana nació en Areguá hace 75 años, pero fue “criada y malcriada en Luque”. En sus años de juventud se dedicó a la formación de miles de niños y jóvenes a través de la docencia. En sus tiempos libres aprendió corte y confección, un oficio que le ocupa hasta la actualidad.
Lleva 56 años casada con Juan Arnaldo Leiva, con quien tuvo siete hijos que con el tiempo llenaron la casa de bulliciosos veinte nietos y una bisnieta. “Soy una bendecida”, indicó entre suspiros sosteniendo con recelo el primer vestido que confeccionó “para su Madre”, nueve años atrás.
Uno de los momentos más difíciles para su familia fue la muerte de su pequeña nieta Sofía, de apenas 8 años, en el 2010. Luego falleció su nuera Cynthia y hace cinco años su yerno Hugo. Inspirados en ellos, Juana, “siguió de pie y en paz”.
Junto a su compañera incondicional de trabajo desde hace 30 años, llamada Cándida Gayoso de Cubilla, como aquella primera vez, hace nueve años, comenzaron a bordar el atuendo que viste desde anoche la Virgen del Rosario y lucirá en las misas de hoy, en su día.
“Mi amiga Graciela de Orrego me dijo que quería un vestido nuevo para la Virgen, y sin dudar le dije que yo lo haría. Necesitaba cinco metros de tela. Con mi hijo Julio recorrimos todas las tiendas de Asunción buscando el color y la textura exacta de la tela. No había caso. Ya volvíamos a Luque, y en el camino le dije que entremos a una tienda muy conocida como última opción y ahí estaba, en medio de tantos colores, el rosa pálido”, expresó con amplia sonrisa.
Relató que fue lo primero que vio y fue directo a verificar si era lo que estaba buscando. Sentí la textura y era lo que estaba buscando ¡y encima el último resto que tenían y midió exactamente 5,10 centímetros, justo lo que necesitaba!”, expresó.
“Todo fluye, parece mentira; no hay obstáculos. Lo único que quería antes de retirarme de esta profesión era coser, hacerle otro vestido a la Virgen del Rosario. Es increíble, con este trabajo me sobran las horas, no me canso. Me llena de satisfacción”, refirió.
El cambio de vestuario coincide con el 80º aniversario de la culminación de la construcción del Santuario.
