Aportes al actual debate sobre las políticas culturales

Haciendo uso de su derecho a réplica –derecho que, como es de público conocimiento, en este Suplemento Cultural nunca se le ha negado ni se le niega a nadie–, el periodista Alejandro Méndez Mazó pone a nuestra disposición sus opiniones en torno a algunos de los diversos planteamientos contenidos en otros artículos publicados en estas mismas páginas como parte del actual debate sobre las políticas culturales en nuestro país. Este Suplemento Cultural no necesariamente comparte ni suscribe las opiniones expresadas ni los datos difundidos a través de este u otros escritos, que son responsabilidad de sus autores.

Aportes al actual debate sobre las políticas culturales
Aportes al actual debate sobre las políticas culturalesArchivo, ABC Color

La cultura es un objetivo estratégico y debe ser dotada de herramientas eficaces, siendo las principales un presupuesto a la escala de los desafíos que plantea la sociedad, y, más importante que el presupuesto, un sistema de gestión que establezca claramente qué hacer con el presupuesto.

Justamente por eso me ratifico en que «El gran problema de la cultura no es el presupuesto» (Alejandro Méndez Mazó, 29 de septiembre de 2019, Suplemento Cultural de ABC), porque hay un problema más básico: cómo utilizar el presupuesto.

Entonces, luchemos por la ampliación presupuestaria, pero con la misma convicción luchemos por la optimización de las decisiones sobre el destino del presupuesto.

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La cultura siempre debe recibir subsidio estatal. Pero bajo ningún concepto puede soslayarse de qué manera serán administrados los fondos para la cultura. Por eso, es imprescindible contar con criterios de valoración. Los criterios surgen de la crítica. Y es saludable discutir, como es saludable la polémica del Suplemento Cultural de ABC. Del choque de ideas surge la luz.

Usted sabrá disculparme, pero creo que ya contamos con suficientes variaciones (teóricas) sobre el mismo tema, y considero pertinente proponer medidas concretas para solucionar la problemática de la cultura.

Rejerarquización institucional

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La comunidad cultural había debatido e intercambiado ideas. Ticio Escobar las plasmó en un proyecto de ley. Y nació la Ley 3051/06 Nacional de Cultura del Paraguay, pionera en la región. La misma crea la Secretaría Nacional de Cultura (SNC) como organismo dependiente de la Presidencia de la República, con rango ministerial.

Hoy, trece años después, la SNC debería estar elevada a la categoría de Ministerio, con un titular integrante del Consejo de Ministros, habida cuenta del creciente movimiento cultural y creativo nacional. La educación artística debería estar a cargo del Ministerio de Cultura. La Dirección General de Educación en el Arte (DGEA) debería formar parte de ese Ministerio, y no del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC).

La Dirección General de Educación en el Arte había sido creada por Decreto 8564/ 2012, con la misión de “«ejercer la rectoría pedagógica de la educación artística». A quien firma este artículo le cupo el honor de proyectar y gestionar su creación, y dirigir ese órgano oficial.

Reingeniería interna

El gran problema del Fondo Nacional de Cultura (Fondec) es la escasa funcionalidad del sistema de gestión. Patético sería caer en la anosognosia de ignorar la importancia de las políticas y estrategias institucionales para la aplicación del presupuesto, porque cuando hay anosognosia hay muy mal pronóstico. Anosognosia es no reconocer los problemas.

Imaginemos que conseguimos ampliar el ya célebre PGN 2020 –como creo que va a ocurrir– y que en lugar de cuatro mil millones de guaraníes, a Fondec le tocan ocho mil millones de guaraníes. Supongamos ahora que, por algún motivo que desconocemos, Fondec destina la totalidad de su presupuesto 2020 a montar un megaconcierto gratuito de Luis Miguel acompañado por la Sinfónica de Londres en el Jockey Club de Asunción.

A mí me vendría bien, porque yo no siempre puedo pagar la Entrada para una actividad de esa magnitud y ese costo. Pero ¿cuál sería el aporte para la sociedad, para la cultura viva comunitaria, para la cultura que estimula cambios sociales, que mitiga los efectos de la degradación ambiental y eleva la calidad de vida?, ¿cuál sería el aporte de la cultura subsidiada por Fondec?

No creo que ocurra algo así. Pero exagero la escala de un descabellado desacierto hipotético para que se entienda mejor el impacto de un subsidio disfuncional.

A diferencia del mal ejemplo expuesto, deben distribuirse los recursos ampliando el apoyo a todos los proyectos presentados al Fondec, ¡sí, a todos!, además de garantizarse la sostenibilidad en el tiempo de los mismos. ¿Cómo? Mediante la responsabilidad social y ambiental de las empresas e instituciones, como complemento del aporte de Fondec.

Para ello, se recurrirá a las siguientes Estrategias: (1) Elaborar una base de datos de organizaciones con Responsabilidad Social Empresarial (RSE), junto a una aplicación para Smartphone de acceso a la misma, que se proporcionará a la/os proyectistas; (2) Capacitar a los proyectistas para conseguir auspicio de las empresas con vocación social, con RSE; (3) Elaborar una evaluación mixta (cualicuantitativa) a cargo de la/os consejera/os y jurados para cada uno de los proyectos presentados y entregar las evaluaciones a la/os proyectistas (puntaje resultante de aplicar una ecuación matemática, y justificación); (4) Adjudicar un aporte económico de Fondec a los proyectos mejor puntuados; (5) Divulgar las evaluaciones a través de los grandes medios de comunicación social; (6) Realizar audiencias públicas bimestrales para asegurar la transparencia de la gestión.

De este modo, obtengan o no el aporte económico de Fondec, la/os proyectistas contarán con las evaluaciones y las cartas de presentación dirigidas a las empresas, con cuyos contactos contarán la/os interesada/os, para gestionar auspicio proveniente de la RSE. Dicho sea de paso, deben concederse todas las exenciones impositivas posibles a las organizaciones con vocación social cultural.

De hecho, por norma, dos de la/os cuatro consejera/os deben ser «exponentes de la comunidad empresarial vinculada con la actividad artística y cultural». No nos rasguemos las vestiduras porque las fuerzas vivas de la sociedad civil aporten a la cultura. No por ello descenderá la calidad de la cultura.

Veamos cómo –aún sin el Estado– se expandió la cultura y evolucionó la calidad artística gracias a las universidades privadas y empresas que apoyan el arte nacional. Superemos los caprichos ideológicos y seamos más pragmáticos. Hace varias décadas ya, hemos visto a la más famosa empresa de gaseosas auspiciar conciertos de Mercedes Sosa («la negra»), de ideología opuesta a la de su auspiciante. ¿Vocación social o negocio? Para el efecto es lo mismo. Por su parte, el Estado (Fondec, en este caso), lejos de desresponsabilizarse, siempre estará para garantizar la calidad, así como obliga a los fabricantes de cigarrillos a anunciar que «fumar produce cáncer y enfermedades respiratorias», para proteger a la sociedad.

Y la/os consejera/os pasarían un lapidario papelón si firmasen evaluaciones públicas de baja calidad o que violentasen la imparcialidad. Conste que ha habido casos de proyectos que recibieron calificaciones muy dispares. Las mismas tradicionalmente han consistido en una nota y nada más. ¿Por qué un mismo proyecto sería puntuado con nota 2 por un/a Consejera/o y con nota 5 por otra/o? Algo andaría mal, ¿no le parece?

Optimización de las estrategias

El actual protocolo de evaluación es optimizable. Habrá que asignarle puntaje a cada uno de los ítems contemplados en la normativa de Fondec, la calidad del proyecto, la dificultad de obtener otras fuentes de recursos, etc., para con estos vectores parciales componer el vector resultante de la evaluación general.

Posiblemente, también debe optimizarse la valoración de la dificultad de obtener otras fuentes de recursos, ya que alguna/os proyectistas han cuestionado el hecho de que artistas que habitualmente recaudan mucho en sus conciertos por ser famosos, por ejemplo, reciban igual o mayor apoyo de Fondec que artistas menos conocidos.

Cabría que en favor de la equidad, se les reste puntaje a los que sin apoyo son capaces de llenar las salas de concierto. Con estas estrategias más objetivas y precisas –que exigen alto profesionalismo de la/os consejera/os– se les facilitará el trabajo a la institución y la/os funcionaria/os, porque el tradicional «amiguismo» ya será impracticable.

Recursos

Muchas de las actividades consignadas no son más que las que habitualmente realizan la/os propia/os funcionaria/os y consejera/os, pero optimizadas. Y los recursos técnicos requeridos son los de telecomunicación, básicamente. Vale decir que la propia capacidad instalada solventará la optimización.

Por lo expuesto, es preciso que la/os cuatro consejera/os que seleccione en estos días el Parlamento, además de profesionales del arte y la cultura con galardones para exhibir, sean lectores de literatura, críticos y curadores de arte, gestores culturales con logros verificables, que hayan demostrado ser excelentes administradores de recursos. La patria les confiará los recursos de la sociedad nada menos.

Estimo que somos más de cuarenta la/os postulada/os, más de diez para cada posición de miembro del Consejo Directivo del Fondec. Podríamos pensar que es posible lograr un equipo altamente profesionalizado.

Ojalá que los eventuales preacuerdos intra e interbancadas, a la hora de concretar la selección, dejen a la/as parlamentaria/os suficiente margen de libertad para tomar en consideración la funcionalidad de las propuestas presentadas por la/os postulantes ante las comisiones de Educación, Cultura y Culto de las Cámaras de Senadores y Diputados, y que las reuniones de la/os postulantes con Senadores y la audiencia pública convocada por Diputados no sean una mera formalidad.

¿Qué dice el público?

periodistadecienciadelano@gmail.com

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