Sobre los días rutinarios y los distintos

Sobre
 los días rutinarios y los distintos
Sobre los días rutinarios y los distintosArchivo, ABC Color

«–¿Y entonces? ¿Me tengo que aguantar la infelicidad?

–¿Y qué otra cosa te pensás que es vivir, Ofelia?» (p. 130).

Lapidaria y contundente la respuesta de Mabel a su hermana Ofelia. O lo que es lo mismo, aceptar que dos caminos no se pueden tomar al mismo tiempo. Ofelia vive ese dilema. Son cuatro hermanas Fernández Mollé. Familia de clase media. Rosa, Mabel, Ofelia y Delfina. Barrio de Palermo en la Buenos Aires de los cincuenta, la de Perón y su derrocamiento, la de los radioteatros y las grandes salas de cine. La de las películas que atraían a las hermanas, como Cantando bajo la lluvia.

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En esa atmósfera se desata en Ofelia, la penúltima, un huracanado dilema de pasiones. Está enamorada de su novio, Juan Carlos. No duda de ese sentimiento. Pero en forma paulatina se van intercambiando miradas con Manuel, el novio de la hermana menor, Delfina.

El escritor argentino Eduardo Sacheri (Buenos Aires, 1967) despliega en su más reciente novela, Lo mucho que te amé (2019), una disección de las tan humanas contradicciones afectivas y morales.

Ofelia sabe que lo que está sintiendo por Manuel puede convertirse en traición a su hermana menor. Pero no puede evitarlo. Incluso se pregunta si «¿Es lo mismo amar a alguien que estar enamorada de alguien?» (p. 334). Y aparece el desasosiego sobre si ese dilema se podrá sostener en el tiempo. Mabel se lo dice con todas las letras: «al mismo tiempo, hagas lo que hagas alguien pierde, alguien sufre. Y lo único que te queda es decidir quién» (p. 131).

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En un momento dado, a medida que avanzaba en la lectura me vino a la memoria una película de 1978 llamada El año que viene a la misma hora, dirigida por Robert Mulligan, con Alan Alda y Ellen Burstyn. Un ama de casa y un contador casado viven una relación extramatrimonial durante 25 años. Con una peculiaridad, una sola vez al año se encuentran en un motel. George y Doris vienen de vidas anodinas, grises y vacías cuando se conocen en 1951 y terminan en la cama. Esos momentos compartidos cada año eran su huida del páramo vivencial. Sacheri lo expresa así: «Y la vida sigue, y sigue siendo nuestra, y cada vida es la suma de los días rutinarios y de los días distintos» (p. 102). Es cierto que son situaciones distintas las de George y Doris de la de Manuel y Ofelia, pero tienen como hilo conductor la transgresión cuando presienten que pueden gozar de esos llamados días distintos.

Un día en que Ofelia y Manuel están a solas, se produce el siguiente diálogo. Le pregunta Manuel:

«–¿Y qué podemos hacer?

–Nada. Nunca. Jamás. No vamos a hacer nada. No vamos a decir una palabra. No vamos a volver a hablar de esto jamás en la vida.

–¿Y qué pasa si yo ahora me levanto y me acerco y la abrazo y la beso?» (p. 281).

Sacheri tiene la virtud de urdir tramas que auscultan muy bien la psicología de personajes atormentados y golpeados. Son muy recomendables La pregunta de sus ojos llevada al cine por Juan José Campanella con el nombre El secreto de sus ojos, que ganó el Oscar a la mejor película extranjera en el 2010, o La noche de la Usina, cuya versión cinematográfica se llama La odisea de los giles, dirigida por Sebastián Borensztein, que ganó el Goya a la mejor película iberoamericana este año.

El tiempo pasa. Los novios se casan. En la superficie parece que el destino puso las cosas en su lugar. Sin embargo: «Lástima que algunos días del año, no más de cinco, seis, siete a lo sumo, me escapo a la casa vacía que mi hermana tiene en la calle Guatemala y me encuentro con mi cuñado a besarnos como forajidos y a decirnos todo lo que queremos. Salvo por ese detalle, una señora ejemplar» (p. 324).

Lo mucho que te amé indaga en esos conflictos interiores que traspasan nuestras fibras más íntimas.

Es que somos en gran parte misterio. Sócrates lo dijo: «En cualquier dirección que recorras el alma, nunca tropezarás con sus límites». En algún sentido somos infinitos en nuestros pliegues de la vida.

Escuchando Soy lo prohibido en versión de Joan Manuel Serrat. «El amor es dolor, sobre todo. Dolor y algunas cosas más» (p. 131).

Eduardo Sacheri

Lo mucho que te amé

Alfaguara, Colección Literatura Hispánica, 2019

383 pp.

carlosfmartini@gmail.com

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