Jorge Isaacs fue uno de los defensores del Paraguay

Jorge Isaacs (1837-1896), el famoso autor de la novela “María” (1867), fue uno de los redactores de la ley 78 de 1870 por la cual el gobierno colombiano mostraba su solidaridad con el pueblo paraguayo por la Guerra del 70. A raíz de este documento se habló siempre de la doble nacionalidad de colombianos y paraguayos pero, al parecer, el tema nunca fue ratificado por el Congreso paraguayo.

El nombre de Jorge Isaacs estuvo relacionado con la literatura latinoamericana a la que le dio la que muchos consideran la expresión más alta de la novela costumbrista escrita en América. “María”, si bien no fue su única obra, es la que lo ha caracterizado siempre.


DOCUMENTO HISTÓRICO

El documento en cuestión señala: “Lei 78 de 1870 (28 de junio). Decreto en honor del pueblo paraguayo i de la memoria de su Presidente Mariscal Francisco Solano López”.

“El Congreso de los Estados Unidos de Colombia, Decreta:
“Artículo Primero. El Congreso de Colombia admira la resistencia patriótica i heroica opuesta por el pueblo del Paraguai a los aliados que combinaron sus fuerzas i recursos poderosos para avasallar a esa República, débil por el número de sus ciudadanos i por la estensión de sus elementos materiales, pero tan respetable por el vigor de su sentimiento i de su acción, que todo lo que hai de noble en el mundo contempla su grandeza, lamenta su desgracia i le ofrenda vivas simpatías”.

“Artículo segundo. El Congreso de Colombia participa del dolor que en los paraguayos amigos de su patria, ha producido la muerte del Mariscal Francisco Solano López, cuyo valor y perseverancia indomable, puestos al servicio de la Independencia del Paraguai, le han dado un lugar distinguido entre los héroes, i hacen su memoria digna de ser recordada por las jeneraciones futuras”.

“Dado en Bogotá a veintisiete de junio de mil ochocientos setenta”.

Este documento está firmado por:
“El Presidente del Senado de Plenipotenciarios, Aníbal Currea”.

“El Presidente de la Cámara de Representantes, J. del C. Rodríguez”.

“El Secretario del Senado de Plenipotenciarios Eutacio De La Torre N.”.

“El Secretario de la Cámara de Representantes, Jorge Isaacs”.

El documento está fechado en Bogotá, el 28 de junio de 1870 y más abajo se lee: “Publíquese y Ejecútese (L.S.) Eustorio Salgar” y más abajo: “El Secretario de lo Interior y Relaciones Exteriores, Felipe Zapata”.

ALGUNOS JUICIOS

La obra y la personalidad de Jorge Isaac son mencionadas con frecuencia en los estudios literarios de América Latina. Así, Pedro Henríquez Ureña, en su estudio “Las corrientes literarias en la América hispánica” (Fondo de Cultura Económica, México, 1947, p. 147) señala:

“De las dos formas típicas de la novela romántica, una, la truculenta y sombría, fue desapareciendo gradualmente, en tanto que la otra, la idílica, se mantuvo y dio su fruto más sazonado en la María (1867) del colombiano Jorge Isaacs (1837-1896): historia perfecta en su estilo, en la que sobresalen, junto a una delicada intensidad de sentimientos que está en el límite del sentimentalismo, los paisajes esquisitos -que han conquistado para los lectores la admiración por el valle del Cauca-, y la pureza de su prosa”.

Por su parte, Cedomil Goic, en “Historia de la novela hispanoamericana” (Ediciones universitarias, Valparaíso, 1980, p. 99) dice al respecto:
“Jorge Isaacs (Cauca, 1837-1895) es el autor de la excepcional María (1867). María dista de ser una novela interpretada de un modo unívoco y siempre aprobatorio.

La crítica le mezquina de ordinario lo que el público lector de lengua castellana le ha brindado, casi desde la primera hora, hasta convertirla en una de las obras más leídas y con mayor número de ediciones en la literatura de nuestra lengua”.

“Es, de las novelas decimonónicas, la historia de amor funesto más sugestiva, sentida y llena de significado. La novela narra los amores de dos jóvenes adolescentes que dan contenida vida a su primer amor. . . El encantamiento sensual o la vehemencia de la pasión juvenil es sublimada en objetos o manifestaciones diversas del amor por el otro -flores, guedejas, pañuelos, anillos-; objetos que sellan una promesa, pagan una culpa o compensan un agravio. Una sensualidad delicada y real se manifiesta en roce de casualidad, presiones tiernas, besos, visión sorpresiva de la desnudez de hombros, manos o pies, que son objeto de maravilla constante”.
Y en la página 103 este mismo autor sostiene:

“El período romántico y el realismo de esta generación no pueden cerrarse mejor, tal vez, que con esta novela que realiza algunos ideales del americanismo literario en forma inigualada hasta entonces y que anticipa futuros logros de probada eficacia. Los signos del período marcarán la visión de la naturaleza con los atributos animadores que el romanticismo había traído a las letras”.
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