Aunque suene irónico, culturalmente hablando tuvo una tendencia anticultural, de ir en contra de todo lo previamente establecido, y su llegada fue tan diferente y tan marcada que, con el transcurrir del tiempo, llegó a influir en las más diversas artes.
DE NUEVA YORK A LONDRES
En Nueva York la escena se reducía prácticamente a la noche y al club CBGB donde actuaron bandas como The Ramones, Television, Blondie y Patti Smith. El punk neoyorquino no giraba en torno a la imagen, sino que estaba concentrado en la música, con un estilo más bien bohemio de vida, intelectual y artístico.
Mientras los Ramones lucían casi como calcados, la banda Television manejó muy bien el sentido de la imagen, algo que inspiró a Malcolm McLaren a pensar cómo debía lucir el rock en ese entonces. Con una gran apropiación del sentido nihilista en sus canciones, el vocalista Richard Hell acompañaba sus interpretaciones con remeras rasgadas, pelo desigual y lentes de sol.
McLaren, propietario de una tienda en Londres con su pareja Vivienne Westwood, estaba muy interesado en la música y el look. Fue él quien vio algo importante en el punk de Nueva York y lo trasladó a Londres, a su negocio de la calle 430 Kings Road, y lo incorporó la banda que manejaba: Sex Pistols.
En Londres y bajo la adopción de McLaren y Westwood a través de la tienda que tenían, el punk se pondría en acción 24x7. Con la gente en la calle vistiendo actitud punk, el público se volvería parte del show y los Sex Pistols cobrarían notoriedad nacional por sus escándalos y letras desafiantes que llamaban a la acción.
Todo lo que acontecía en Inglaterra, las crisis industriales, la inflación que afectaba a todo el país y las repetidas huelgas (sobre todo las llamadas “huelgas de basura”, durante las cuales toneladas de bolsas de desechos se acumulaban en toda Londres y especialmente en puntos clave de la ciudad) fue el campo en el que germinó el punk británico, mucho más agresivo que el que se gestaba al otro lado del océano.
John Lydon (o Johnny Rotten) decía que le parecía irónico ver a la gente caminar vistiendo pantalones con botamangas anchas, zapatos con plataforma y peinado de peluquería, mientras en la calle se amontonaba la basura. Era como negar lo que ocurría y escapar a la realidad. Así fue que decidió “vestir basura”, adhiriendo a sus ropas ganchos, cadenas e inclusive bolsas.
COMO OBJETO DE UNA MUESTRA
La riqueza de todos los ítems anexados a la cultura punk le ha dado una gran influencia en las creaciones de los más renombrados modistos mundiales. El tema fue ilustrado a mediados del año pasado en las salas del Museo Metropolitano de Nueva York a través de una exhibición denominada Punk: del caos a la alta costura.
De la manera en que se lo vivía en los setenta, frontal y provocativamente, el punk adoptó elementos que ponían de manifiesto la agresividad, el “no me importa nada”, la ira y la rebelión contra las clases y el sistema, fomentando al mismo tiempo las libertades individuales. Las tachas, pernos, cadenas, candados, ganchos, así como los grafitis en las remeras rotas, las ropas rasgadas y la incorporación a la indumentaria de cosas que se podían encontrar en el día a día, fueron adaptados por la alta costura transformándolos en una estética diferente, excluyéndolos del sentido político y social con el que habían nacido y dándoles una imagen que la sacaba de la calle.
Por más que parezca que el punk y la alta costura puedan existir el uno sin el otro, en realidad tienen un objetivo común: resaltar la individualidad mediante la vestimenta. El punk lo hizo a través del concepto del DIY (do it yourself, “hágalo usted mismo”), que se refería a que cada uno podía crear lo suyo (o crear destruyendo). Y la alta costura crea modelos a la medida de la persona. Ambos van contra las tendencias comerciales que buscan crear un solo estilo que uniforme a todos.
Las tachas, tan usadas como accesorios de carteras, zapatos, blusas y pulseras, son elementos punk que tuvieron su auge ya en los setenta. Versace es uno de los que más implementó el alfiler de gancho introduciendo la imagen de su medusa dorada como ornamento. Dolce & Gabanna adoptó particularmente el candado y la cadena que vestía Sid Vicious en sus conciertos.
Por lo general, los ítems punks fueron incorporados por los más grandes diseñadores por el trasfondo juvenil y rebelde que representaron en la historia. Las letras Anarchy in the UK o God Save The Queen fueron vestidas en innumerables oportunidades luego de los Sex Pistols haciendo alusión a ese sentido joven y transgresor.
Los textos a mano y los grafitis en las remeras eran empleados en los setenta como un estandarte de propagandas. Tal vez este hecho tuvo un trasfondo más bien político y social en la Inglaterra de entonces, pero Vivienne Westwood y Moschino, entre otros, al adaptarlos a sus diseños fueron sacándolos de contexto y adecuando a su imaginación.
El bricolaje fue muy utilizado por el punk como una crítica al consumismo. A lo mejor sería más aggiornado no hablar de bricolaje sino del arte del reciclaje, que crea algo nuevo a partir de la reutilización de objetos que se encuentran cotidianamente.
Otro elemento surgido casi por casualidad fue el efecto de salpicadura de pintura en la ropa o de rociado intencional con spray. Diseñadores como Alexander McQueen incorporaron la técnica de la pintura o rociado con spray a sus famosos tejidos y modelos.
SU FUERTE INFLUENCIA
Contrariamente a lo que el punk siempre trató de hacer, ir contra la corriente y en contra del sistema, cantando a la juventud sin futuro y buscando destruirlo todo, la cultura que forjaron algunos de sus actores, como Sex Pistols y Malcolm McLaren, Ramones, The Clash, Television, The Damned, Patti Smith, Buzzcocks y muchos más, fue la chispa que sirvió de inspiración a miles de artistas que vinieron después.
La llamada “generación vacía” se apropió de unos elementos y de un estilo con una forma de accionar caótica, y lo hizo con tanta fuerza y pasión que su innovación, radicalismo e influencia en las décadas posteriores lo han convertido en lo que finalmente es ya hoy: uno de los movimientos culturales más importantes y catalizadores del siglo pasado.
