Hace unas semanas, directivos de la Cámara Paraguaya de Exportadores de Sésamo (Capexe), habían informado al Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), su intención de aumentar el área de producción de la semilla, de 30.000 a 60.000 hectáreas, incluso asegurando un precio base de G. 6.000 por kilo puesto en centro de acopio. Recalcaron que la zafra 2018/2019 fue muy buena, ya que ingresó al país unos US$ 33.500.000 (directo a productores), de los cuales US$ 19.500.000 fueron logrados en la región Oriental, con el sésamo confitero, y US$ 14.000.000, con el sésamo aceitero, en la región Occidental. Justamente, el viernes último, la Capexe llevó a cabo el lanzamiento de la campaña 2019/2020 del citado cereal, con alentadoras perspectivas de duplicación de la cantidad de hectáreas sembradas.
Negocio
“Esto es un negocio, y el productor debe ver redituado el fruto de su trabajo. Si él y su familia están trabajando cuatro meses (120 días), que es lo que demora entre la siembra hasta la cosecha, tiene que ganar dinero. Nosotros como acopiadores-exportadores también debemos ganar nuestra parte, así todos salimos beneficiados”, expresó a su turno Gilberto Osorio. Agregó que actualmente existe un sistema de producción, en donde las empresas asociadas a la Capexe entregan a los productores semillas, fertilizantes, herbicidas, insecticidas y además realizan el servicio de rastroneada y siembra, de tal forma a que el productor se encargue exclusivamente del cuidado, cultivo y cosecha. Posterior a esto, las empresas van hasta la finca de los agricultores y retiran lo cosechado, pagando un precio base de G. 5.500, en caso de que los productores llevan lo obtenido en sus fincas hasta los centros de acopio, se les abona un precio base de G. 6.000, de acuerdo a las explicaciones del empresario.
Finalmente, indicó que si el productor obtiene 800 kilos por hectárea, o dependiendo de algunos factores puede ser más, se les descuenta el costo de los servicios y lo que se le entregó para cuidar el cultivo, y sin salir de su finca, percibe su dinero que puede llegar hasta a G. 2.800.000 por hectárea, o más, dependiendo siempre del rendimiento que obtenga, especificó.
Factores que influyen para ganar más o menos
Por otro lado, el ingeniero agrónomo Miguel Florentín, director de Agricultura Familiar, y la ingeniera agrónoma Patricia Pereira, coordinadora del Programa de Sésamo, del Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria de Choré, departamento de San Pedro, explicaron en forma práctica cuáles son algunos factores que influyen para que el productor familiar pueda ganar más, o menos, en este rubro.
Destacaron que la asociación en comités hasta ahora es una de las formas más convenientes para que el productor familiar pueda lograr obtener mayores ganancias, ya que a la hora de los trabajos culturales de pulverización, limpieza de malezas y cosecha, se puede activar tipo mingas, en cada finca, pues muchos de los productores poseen entre 3 a 5 hectáreas. También, este sistema de trabajo es fundamental a la hora de firmar contratos y comercializar la cosecha, de tal forma a que la empresa que va a adquirir el producto trabaje enfocado en el grupo y no en forma individual. Sin embargo, este sistema también sufre de inconvenientes cuando hay deslealtad de asociados y no existe compromiso de los mismos, tanto en el aspecto económico, cumpliendo con las empresas con las que se ha firmado contrato, o con los mismos productores trabajando en conjunto.
En cuanto al trabajo individual, dijeron que este sistema puede ser interesante, si el padre de familia y cabeza del hogar se encuentra aún en edad para seguir realizando las tareas de campo, y además, cuente con ayuda de otros integrantes de la familia, ya que serían menores los gastos en contratación para ciertos trabajos.
Finalmente explicaron también, que hay muchos productores que siguen optando por no trabajar en comités, debido a las malas experiencias que han sufrido.
