“En ningún momento se han paralizado”, dijo a los medios el ministro interino de Energía de Bolivia, Rodrigo Guzmán, sino que la instrucción de la presidenta transitoria del país, Jeanine Áñez, es que se aceleren estos proyectos.
Asimismo, el director de la Agencia Boliviana de Energía Nuclear (ABEN) , Juan Carlos Vásquez, subrayó que los trabajos “se han incentivado”, para superar cierto retraso. Un representante de la empresa estatal rusa Rosatom, Sergey Musaelyan, adjudicataria de uno de los proyectos, declaró que esperan continuar sin problema los trabajos, en los que emplean unos cuatrocientos trabajadores.
Autoridades bolivianas y responsables de la compañía estatal rusa de energía atómica visitaron en la ciudad de El Alto, vecina de La Paz, uno de estos proyectos, un centro de investigación nuclear para fines médicos y agrícolas.
El ministro interino comentó que este centro está prácticamente terminado en el área de salud, con la previsión de que en unos 45 días puedan comenzar servicios como el destinado a tratamientos contra el cáncer.
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El mes pasado trascendió la posibilidad de paralizar estos proyectos estrella de la gestión de Evo Morales, que comprometen importantes acuerdos con la firma de Rusia y con otra de Argentina. El mayor de estos corresponde al centro de investigación en El Alto, adjudicado a Rosatom, que está considerado el de mayor altura en el mundo con sus características, a casi 4.100 metros en el altiplano boliviano, con una inversión de unos 351 millones de dólares prevista hasta 2023.
Por su parte, la estatal argentina INVAP es adjudicataria de la construcción de tres centros de medicina nuclear en las ciudades bolivianas de La Paz, El Alto y Santa Cruz, destinados especialmente a tratamiento del cáncer, con una inversión de unos 165 millones de dólares.
Con Rusia
Uno de los contratos es con la empresa estatal rusa por US$ 351 millones, y otro con la argentina INVA, también estatal, por US$ 165 millones.
