El agronegocio se puede encargar de reactivar la economía del país

El ingeniero agrónomo Ronaldo Dietze, exviceministro de Agricultura y rector de la Universidad San Carlos (USC), plantea en una investigación desarrollada con el título “El agronegocio como martillo de la economía”, que se debe concentrar los esfuerzos en el sector de los agronegocios para poder salir lentamente de la negativa situación económica que nos deja la pandemia del covid-19. La obtención de los bienes reales, a través de la producción primaria, su transformación y la puesta en marcha de los servicios complementarios al agronegocio, pueden significar, si no la solución plena y definitiva, por lo menos la posibilidad de reducir su impacto negativo en la sociedad, enfatiza.

agronegocio
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Dietze dio mayor énfasis en las posibilidades de enfrentar la difícil situación que nos aqueja a causa de la pandemia, en que el agronegocio puede nuevamente liderar el proceso, en primer término, evitando que la caída económica sea menos dramática, y en segundo término, promoviendo su paulatina recuperación.

Recuerda que el agronegocio es un complejo generador de bienes reales, que parte de los productos primarios, provenientes del uso racional y sostenible del yunque, es decir, de la tierra, y concluye con la satisfacción del consumidor final. El agronegocio es un concepto relativamente nuevo, surge en Francia a mediados del siglo XX, y se consolida luego en los Estados Unidos. En Paraguay, toma relevancia a través de la Universidad San Carlos, hace menos de 20 años, destaca en el documento.

El agronegocio por su importancia económica en nuestro país –agrega– sustituye en gran medida el tradicional concepto de manejar la economía como sectores clásicos estancos, y convierte el concepto en una formidable integración de relaciones sinérgicas entre estos segmentos clásicos, favoreciendo la producción primaria, la transformación, el comercio, finanzas, transporte, entre otros. El agronegocio, como tal –insiste– parte de la producción del sector primario, permea al sector secundario y se nutre de los servicios terciarios. Incluye, entre otros, del sector primario todo lo referente a la producción agrícola, ganadera, forestal, pesca y minería.

Del sector secundario, afecta a agroindustrias, gran parte de las construcciones, principalmente las rurales, y la producción energética. La suma de los productos obtenidos del sector primario y secundario se conocen también por bienes reales (o tangibles). Con relación al sector terciario, los servicios relacionados a la producción primaria y secundaria son muchos, entre ellos, producción y provisión de insumos, maquinarias, equipos, el comercio relacionado a la producción y distribución, el transporte, las finanzas, los servicios técnicos, la educación relacionada, entre otros.

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Es necesario que todo análisis económico y toda definición y aplicación de políticas tendientes a lograr el crecimiento y el desarrollo, reconozca dentro de sus decisiones estratégicas al sector primario como parte de un todo complejo e integrado, que incluye aspectos íntimamente relacionados con los demás sectores de la economía, es decir, el secundario y terciario.

Punto central

Reflexiona Dietze, que un punto central que no debe dejar de reconocerse en un país como el nuestro, es la importancia que reviste el sector de la producción primaria, puesto que si este disminuye, arrastra también la caída de gran parte del sector secundario y terciario (servicios).

Se debe erradicar el concepto muy arraigado en el pensamiento tradicional y conservador del país, que la pequeña economía de producción familiar está excluida del agronegocio. Este tipo de criterios no puede tener cabida en una racionalidad de pensamiento, sostiene. Se podría hablar de culturas y tradiciones diferenciadas, pero no de que el agronegocio pertenece a una clase social y otras están excluidas. Todos los que producen bienes, utilizan insumos, comercializan, transportan, requieren financiamiento, agroindustrializan sus productos primarios, se organizan en torno a la producción, etc., forman parte de la gran cadena del agronegocio.

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Importancia económica del agronegocio

El agronegocio representa el 45% de la economía del Paraguay. Esta cifra es importante al considerar y definir estrategias de crecimiento y desarrollo del país, principalmente para enfrentar la difícil tarea de contrarrestar las consecuencias negativas que nos está dejando la pandemia. Antes de la aparición del covid-19, del total de personas ocupadas, 14,2% se emplean en la agricultura, 11,5% en industria, 11% en el comercio y 9% del total de ocupados lo asume el gobierno en general. El 56,1% de ocupados trabajan en el sector de servicios, que es sin dudas el más afectado por la pandemia.

Añade que en el nuevo significado de la situación económica a consecuencia de la situación sanitaria, bajo supuestos al que denomina escenario 1 (plantea también un escenario 2, que estaremos abordando en una próxima edición), indican que el sector de la producción de bienes reales crecerá a tasas moderadas, justificado por la existencia de factores y recursos hoy disponibles y no afectados directamente por la pandemia. Entre estos factores positivos citó la existencia de recursos humanos hábiles, con experiencia productiva acumulada y actitud proactiva; tierra habilitada para seguir con la producción agrícola, ganadera y forestal; hay un 30% de tierras marginales para una producción agrícola eficiente, que puede ser incorporada para reforestación, producción de frutas, hortalizas y otros rubros. Existen también más de 16 millones de cabezas de ganado vacuno, que deben ser incrementadas en cantidad; hay un millón de cerdos y aves, entre otros animales menores.

Refirió igualmente que están disponibles maquinarias, equipos que deben ser ocasionalmente renovados, y se pueden incrementar los sistemas de riego para aumentar la productividad y la seguridad productiva, además de conocimientos tecnológicos. Destacó a la vez que existen capacidades industriales ociosas que pueden y deben ser satisfechas, y un mercado de consumo creciente, especialmente de alimentos.

Tasas de crecimiento pospandemia

Estas labores responden todas al agronegocio, por lo que el profesional está convencido de que la economía a través de este sector, conceptualmente ampliado, puede ser incrementado en el corto plazo para enfrentar la crisis y la eventual recesión a causa de la pandemia. En este escenario, la tasas de crecimiento de estas actividades del mundo de la producción de bienes reales, en el marco del agronegocio son: agricultura, con crecimiento del 5% en 2021; ganadería con 4%; sector forestal, pesca y minerales en un 3%; industria y el sistema energético, en un 2% cada uno. Existirán serias dificultades para su expansión, en el sector construcciones y en todos los demás servicios, al menos en los próximos dos años. Entre otras, las razones son las siguientes: Caída de ingresos de la población ocupada de la PEA en los servicios generales; incremento del desempleo y subempleo; reducción de la demanda interna (comercio, restaurantes, hoteles, inmobiliaria, finanzas, gobierno en general), al menos si no se cumple con la tan esperada reforma del estado, asegura.

Perspectivas

Las tasas de la caída de la expansión en el supuesto escenario 1 planteado, deben considerarse que el desempleo abierto se incrementará en corto plazo, por la disminución de la demanda de empleo en servicios tradicionales, además de los compatriotas que retornaron al país.

La herida que dejará la pandemia a la economía local no se recuperará pronto. Hay negocios que desaparecerán, otros que trabajarán a nivel reducido, solo para subsistir; el comercio, en general, las finanzas, el turismo principalmente externo, la movilidad internacional será reducida. La provisión de insumos puede sufrir limitaciones, y el panorama desolador hace que muchas inversiones nuevas se manejen con gran cautela, y la gente que aún dispone de recursos pensará varias veces cómo gastar su dinero.

Se dará un incremento de la deuda –tanto interna como externa– que hay que honrar, las recaudaciones bajarán casi exponencialmente por la falta de dinamismo económico en corto plazo. Urge a la vez realizar consultas a los compatriotas repatriados para determinar su situación, habilidades, experiencia conquistada en el lugar de trabajo anterior, a los efectos de involucrarlos en actividades, especialmente productivas de las áreas de obtención de bienes reales.

A pesar del posible incremento del sector de producción de bienes reales y del agronegocio, estos aumentos no son suficientes para sustituir la pérdida económica expresada en la disminución del PIB y del empleo, en el sector de servicios. El PIB de 2018, 2019 se verán reducidos principalmente en 2020 y para 2021. El PIB de

US$ 41.951 millones se reducirá a US$ 40.927 millones, es decir US$ 924 millones menos, que representa una caída del 2,23%, en los cálculos del planteado escenario. La población ocupada también disminuirá, según el escenario propuesto, a pesar del posible crecimiento de los bienes reales y del agronegocio, de 3.285.722 baja la población ocupada a 3.247.356 personas (1,2% de caída), esto sin considerar la incorporación vegetativa normal de jóvenes que tomarán posición en la PEA por avance en edad.

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