¿Pacto secreto para adelantar la revisión?

Este artículo tiene 5 años de antigüedad
La participación ciudadana, aún cuando se limite al  andarivel que conocen, fortalece la gestión de los negociadores. Si se aíslan  debilitan nuestras fuerzas.
La participación ciudadana, aún cuando se limite al andarivel que conocen, fortalece la gestión de los negociadores. Si se aíslan debilitan nuestras fuerzas.Archivo, ABC Color

El pueblo paraguayo es muy peculiar; en épocas de crisis goza de una fantástica capacidad de unión alrededor de una causa común. Las dos grandes guerras, la de la Triple Alianza y la del Chaco nos demuestran. No obstante, en tiempos de paz o de abundancia pareciera que nos esparcimos, nos diluimos y nos volvemos más egoístas.

Con la noticia de la inminente aparición de una vacuna contra el covid 19, muchas personas han relajado sus acciones contra la pandemia y los políticos contra la transparencia y la búsqueda del bien común. Por suerte tenemos una parte de la prensa independiente y libertaria; eso nos permite desnudar las artimañas y estrategias para seguir robando o continuar entregando los intereses nacionales.

Quisiera aprovechar este espacio, reservado a las cuestiones energéticas, para recordarles que el año 2023 se cumplen los cincuenta años de vigencia del Tratado de Itaipú. Según este acuerdo, ratificado por los congresos de Paraguay y Brasil, el tiempo para la revisión del Tratado se cumple a los 50 años, no antes. Sin embargo, pareciera que existe un acuerdo secreto para adelantar algunas decisiones. Debemos recordar al lector que las alianzas secretas no han sido muy favorables al Paraguay, mucho menos en manos de los modernos legionarios.

Con un mínimo espíritu revisionista debemos recordar al lector que entre las fuerzas legionarias que marcharon contra López había una mayoría absoluta de paraguayos que fundaron la ANR y una minoría que fundaron el liberalismo; pero la historia fue relatada durante 35 años por un dictador del Partido Colorado. Lo que sí es seguro, porque todos lo estamos viendo, es que los legionarios de 60 Hertz (frecuencia brasileña) siguen gobernando en las binacionales y se esmeran en aplicar los once métodos de Joseph Goebbels, ministro de la propaganda nazi.

El sentido de culpabilidad de los legionarios modernos, por su consuetudinaria intención entreguista, es tan vergonzosa y falto de toda dignidad que deben ocupar cuantos espacios encuentran para amortiguar sus culpas. Es así que admiten que “Paraguay solo puso el agua”, que fue una genialidad geopolítica para eliminar nuestro litigio de límites, o que “Itaipú es el mejor negocio de la historia paraguaya”, o que “de la nada hoy tenemos un patrimonio energético millonario”. En fin, tantas aberraciones como la estupidez que caracteriza a sus representantes. Se olvidan de un pequeño detalle: Brasil llevó el 93% de la energía limpia, segura y barata y Paraguay solo el 7%. Se olvidan también los precios justos, o del mercado, que nos hubieran hecho más prósperos y dignos. La pérdida histórica solo es sobrepasada por la cantidad de tierras que perdimos en la Guerra Grande.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

Hoy el presidente, Marito de su gente, nos ha regalado un exabrupto tan lejos de la prudencia y la sabiduría de un estadista. “No necesitamos de autocrítica”, palabras más, palabras menos, solo nos demuestra una soberbia supina y la falta absoluta de escrúpulos. Sigue la misma senda del mentor de su padre y de otros absolutistas de la historia. De a poco estamos notando que sus dichos predilectos son: “Después de mí, el diluvio”, “El Estado soy yo”.

Este criterio ya lo habíamos notado a escasos meses de su asunción presidencial, fue durante el pacto secreto o Acta del 24 de mayo del 2019 que casi le costó el cargo. Lejos de pedir perdón y rectificar rumbos prefirió pactar con el diablo que con el arcángel Miguel o Gabriel. Evidentemente Cristo está lejos entre sus mentores. “Por sus frutos los conoceréis”.

No obstante, como pretendo formar parte del escaso pelotón de los optimistas energéticos, pienso que todavía tiene la mitad de su período presidencial para cambiar la dirección y el sentido de sus relaciones bilaterales. ¿Cómo lo hará? Pues muy fácil, convocar a las mejores mentes de la república y darles un tiempo de dos meses para que presenten una fórmula ecuánime y justa, que nacionalice sus partes en las binacionales.

Esta fórmula será sencilla y constará solo de dos objetivos supremos: el precio justo por nuestros excedentes y el uso pleno de nuestra energía. La primera es una propuesta cuasi esperada por nuestros “socios condóminos”. La segunda depende exclusivamente de nosotros, de nadie más.

¿Cómo establecer esta causa? Sencillo, debemos mostrarles nuestras pérdidas históricas; la relación 93-7 de energía retirada de la binacional es absoluta e inapelable. La segunda, vista por todo el concierto de las naciones libres e independientes, es nuestro desarrollo relativo infinitamente menor delante de la séptima potencia mundial. Si estos dos argumentos no bastan, hagamos cálculos sencillos del mercado energético. Siempre habrá una demanda para energías limpias y seguras. De eso no tenemos ni una pizca de dudas, solo los pusilánimes y traidores podrán cambiar estos argumentos por maletines infames.

Existen trabajos previos como la eliminación del Acuerdo Cartes-Macri, que solo nos dificultarían las negociaciones para el 2023. Otras cuestiones como la disminución de los costos operativos y la inclusión de la renta energética en el PGN y en el nuevo acuerdo energético, luego del 2023, solo será una mera gestión interna… si priman la inteligencia y el patriotismo.

Permítanme concluir con estos pensamientos antiguos: “Oh impío, no aceches la tienda del justo, no saquees su casa. Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; más los impíos caerán para siempre”. Proverbios 24, 15-16.

(*) Ex asesor del DGP en Itaipú 2008/2012