Fortalecer el transporte de pasajeros del interior e internacional es clave para dinamizar el sistema económico

Solo días después de las primeras medidas sanitarias, como el aislamiento social, las terminales de ómnibus de todo el país registraron caídas en su indicador de movilidad, que hasta la fecha no logró recuperarse pese al levantamiento gradual de las restricciones. Datos de Google Community Mobility Report muestran que, desde el inicio de las disposiciones sociales, la circulación de buses en el país se ha mantenido, en promedio, con una caída del 70%. En tanto que el transporte internacional es aún más dramático, ya que no registró movilidad alguna por el cierre de frontera desde marzo hasta la fecha.

SALIDAS DE BUSES DESDE ASUNCIÓN
SALIDAS DE BUSES DESDE ASUNCIÓN

En Paraguay se han adoptado medidas de confinamiento social desde la aparición del primer caso confirmado de covid-19. Las restricciones fueron endureciéndose por al menos tres meses hasta comenzar un proceso de flexibilización. En las primeras semanas de marzo se dispuso una cuarentena parcial con la suspensión de clases en todos los niveles, paralización y restricción de eventos públicos y privados. Posteriormente, las medidas sanitarias incluyeron el control y cierre de fronteras, restricciones de desembarque de extranjeros, circulación en horario nocturno y controles con apoyo de las fuerzas públicas.

El 20 de marzo se decretó una cuarentena total denominada Aislamiento Preventivo General. La disposición rigió, en principio, hasta el 12 de abril, pero ante el aumento de casos fue prorrogada varias veces hasta el 3 de mayo. Durante este periodo, la circulación se limitó a excepciones de necesidad o urgencia como las vinculadas a servicios básicos y de salud. A finales de marzo se estableció el cierre total de las fronteras, tanto aérea como terrestre, permitiendo solo el paso de mercaderías y vuelos de carga. El transporte de pasajeros nacional, de corta, mediana y larga distancia también quedó suspendido desde el inicio de las medidas.

Tras varios meses de confinamiento, el 4 de mayo arrancó el plan de levantamiento gradual del aislamiento preventivo o “cuarentena inteligente”. La misma consistió en la reapertura paulatina, por fases de la economía, bajo estrictas medidas sanitarias.

El aislamiento social impactó, tanto por el lado de la oferta como por el de la demanda. La inactividad socio- económica provocó una profunda caída del consumo, lo cual incidió en la operatividad de las empresas, que no pudieron hacer frente al costo operativo. Muchas tuvieron que paralizar sus actividades y otras cerrar. En consecuencia, miles de personas quedaron fuera del mercado laboral y otras suspendidas temporalmente.

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Se dispuso un protocolo especial para el transporte público urbano como la obligatoriedad de que los pasajeros solamente pueden ir sentados y con tapabocas. En el caso del transporte de corta, mediana y larga distancias, la liberación parcial se dio recién a partir del 18 de mayo. Además de la exigencia del uso obligatorio de tapabocas, la circulación estuvo permitida bajo rigurosas medidas, como una reducción del 50% de la frecuencia de los buses, una justificación del viaje por parte del pasajero que no debía estar vinculada al turismo, ni visita a familiares y la prohibición de viaje de niños, así como de adultos mayores. Esta situación incidió en la disminución de las frecuencias regulares y en una muy baja ocupación.

Con el avance de las fases, la flexibilización comenzó a regir para el transporte urbano con la habilitación de llevar hasta 10 pasajeros parados. Esta liberación no involucró a los de mediana y larga distancias ni fue levantada la reducción de la frecuencia de viajes. Es más, con la reciente disposición de la “cuarentena social”, vigente desde el 24 de agosto en Asunción y el departamento Central, quedaron suspendidos los viajes en transporte de media y larga distancias los sábados y domingos. Con esto, la crisis que enfrenta el sector se profundizó. En tal sentido, los números confirman el escenario, ya que apenas el Gobierno dio a conocer la nueva medida, las agencias registraron cancelaciones de reservas y nula actividad de viajeros.

Pandemia e impacto en la economía del transporte

Los sectores económicos se han visto profundamente afectados por la crisis sanitaria. El confinamiento, la crisis económica, la fobia social y la incertidumbre se han combinado para complicar aún más el panorama. En esa línea es importante remarcar que, cuando se analiza a los sectores afectados por la pandemia, no se puede aislar a las actividades vinculadas.

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Solo días después de las primeras medidas sanitarias como el aislamiento social, las terminales de ómnibus (estaciones de tránsito) de todo el país registraron caídas en su indicador de movilidad que hasta la fecha no ha logrado recuperarse, pese al levantamiento gradual de las restricciones. Datos de Google Community Mobility Report muestran que desde el inicio de las disposiciones sociales, la circulación de buses en el país se ha mantenido, en promedio, con una caída del 70%.

Desde que se desató la pandemia, los análisis y acciones están enfocadas en las grandes ciudades del país; sin embargo, las regionales o del interior también sufren los efectos de la pandemia. Es de recordar que Paraguay ha sido tradicionalmente un país migratorio, siendo las zonas urbanas los centros de acogida de mano de obra proveniente de las zonas rurales. Muchos de estos trabajadores cumplen una rutina laboral en los centros de las ciudades y se trasladan a sus lugares de origen los días de descanso. Esta estructura social, demográfica y económica, ha permitido a muchas familias rurales aumentar sus ingresos, por consiguiente, mejorar su calidad de vida y dinamizar las economías regionales.

Alarmantes caídas

En este contexto, el transporte de pasajeros de corta, mediana y larga distancias juega un papel clave para el movimiento de esta mano de obra en el territorio nacional e incluso fuera de él. Los registros de salidas de buses desde las principales ciudades como Asunción, Ciudad del Este y Encarnación son alarmantes. Las caídas rondan el 62% en el comparativo 2019 y 2020.

Representantes de las empresas Nuestra Señora de la Asunción, Expreso Guaraní y Crucero del Este refieren una merma de hasta el 90% en las salidas de buses del corredor Asunción/Ciudad del Este/Asunción. En tanto que la situación del transporte internacional es aún más dramática, ya que no ha registrado movilidad alguna como consecuencia del cierre de fronteras desde marzo hasta la fecha.

Tres millones de personas dejaron de circular

De acuerdo con datos de la Dirección Nacional del Transporte (Dinatran), aproximadamente 3.000.000 de personas han dejado de circular durante la pandemia, entre los puntos como Asunción, Ciudad del Este, Encarnación, Villarrica, San Pedro, Concepción, Pedro Juan Caballero y Chaco. Con respecto al transporte de pasajeros al interior del país, el sector se encuentra operando con apenas 15% al 20% de sus frecuencias y 40% de su ocupación por salida, lo que impactó significativamente en sus costos operativos. La insostenibilidad es tanta que gremios vinculados a las empresas de transporte de corta, mediana, larga distancias e incluso las que ofrecen servicios internacionales, refirieron que tienen serias dificultades para continuar operando. Muchas de estas compañías se endeudaron para la renovación e innovación de su flota y la complicada situación no les está permitiendo generar los recursos para el cumplimiento de sus compromisos, incluso mantener a su personal, que en un alto porcentaje hoy se encuentra inactivo e inclusive ha sido despedido.

Un reciente estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) advierte que en el mediano y largo plazos se prevé que la situación financiera para la industria de transporte de pasajeros se vería aún más comprometida, materializándose en la inviabilidad financiera y/o potencial cese de operaciones, y con efectos socioeconómicos negativos adicionales, como el aumento de la carga financiera de transporte para los hogares, en especial para los de bajos ingresos y reducida accesibilidad.

La caída de la movilidad en Paraguay ha afectado de manera considerable no solo al sector, que cuenta con aproximadamente 1.800 buses en parque y emplea a más de 7.000 personas en forma directa, sino a los vinculados al mismo como los comercios y servicios.

De acuerdo con estimaciones del sector, existen aproximadamente 3.000 emprendimientos vinculados con la economía del transporte, como ventas de alimentos, chiperías, paradores, cambistas, hoteles, almacenes, gomerías, casa de repuestos y otros locales asentados en las distintas terminales así como en los alrededores y a lo largo de rutas y peajes, que hoy sienten los efectos de la pandemia y que estaría afectando a unos 20.000 trabajadores de manera indirecta. El caso de las chiperías se constituye en un aspecto emblemático para comprender la imbricación entre el transporte de pasajeros y las actividades vinculadas. Se estima que en los últimos meses las chiperías de las distintas regiones del país han perdido ventas por aproximadamente G. 1.000 millones. Este perjuicio, a su vez, debe ser distribuido en toda la cadena de producción de la chipa: almidón, queso, manteca, leche y otros insumos, y la de los empleos de esta industria que en un alto porcentaje son mujeres y madres que contribuyen al sustento del hogar.

Sector público también pierde

El sector público también se ve afectado significativamente con la reducida circulación de buses. Ello, al considerar que los transportes de corta, media y larga distancias generan importantes ingresos para las municipalidades en concepto de tasas de embarque y otras por cada salida que realizan desde las terminales. Este aporte se suma a otros pagos que ya realiza el sector como el de los impuestos y otras obligaciones sociales.

Al darse esta coyuntura inusual, el sector de transporte necesita no solamente de incentivos a la oferta, ya que la demanda para el rubro se vio impactada fuertemente, sino también requiere de asistencia por parte del Estado. A nivel regional y mundial, se han visto casos en los que los gobiernos intervinieron a fin de contener a empresas del sector para evitar despidos e incluso que lleguen a quebrar. Los ejemplos que destacan en la región son los de Argentina y Perú, donde la asistencia brindada ayuda a entender la importancia de la intervención estatal para atender a este segmento vital de la economía.

En Argentina, el Ministerio de Transporte estableció una compensación de 500 millones de pesos a abonarse por única vez, destinados a empresas de transporte automotor de pasajeros por carretera. En Perú, a través de un decreto de urgencia, se dispuso el marco legal para otorgar hasta 38 millones de soles peruanos a 26 gobiernos locales para el subsidio del transporte. Previamente deben enviar un padrón de los vehículos que podrían recibir este beneficio.

Por su parte, en Estados Unidos también se dio una ayuda financiera para el sector con fondos de emergencia por unos 25 billones de dólares americanos al inicio de la pandemia en marzo. En julio, representantes del sector volvían a recurrir al Estado para solicitar fondos adicionales por unos 36 billones de dólares para evitar que el rubro sufra de despidos masivos y pérdida de capital.

En otros países como China se han aplicado reducciones impositivas temporales a las personas y empresas más afectadas, como en sectores del transporte, turismo y hostelería. La devolución completa y puntual del impuesto sobre el valor agregado puede dar acceso a las empresas al tan necesario efectivo, refiere un análisis del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Finalmente, el sector de transporte de pasajeros, que ha permitido movilizar la fuerza de trabajo del país, motorizar el turismo a largo y ancho del territorio nacional, ha sido una pieza dinamizadora de la economía en Paraguay. Su efecto multiplicador en el desarrollo y crecimiento del país juega un papel clave que debe ser atendido de manera excepcional, como la situación generada por la pandemia.

Así como otros sectores económicos han recibido la atención de las políticas públicas, la economía del transporte requiere de manera urgente la asistencia del Estado.

La contención de este sector, además de no romper la cadena socioeconómica, asegurará su preparación para seguir acompañando el proceso de recuperación económica del país. Cuando la actividad económica comience a reactivarse, el transporte de pasajeros deberá estar disponible para continuar el proceso de mover la mano de obra de miles de trabajadores en todo el territorio nacional.

Caída

Caída de la movilidad afecta no solo al transporte, con 1.800 buses y empleos directos de 7.000 personas, sino también a distintos sectores vinculados.

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