¿Impuestos y deuda pública?: imperante necesidad de adoptar nuevas fuentes de financiamiento

Paraguay experimentó tres reformas impositivas en contextos y requerimientos diferentes desde el inicio del periodo democrático hasta hoy. El modelo de funcionamiento estatal llegó a su punto de saturación y debe ser seriamente reformado. Así como la pandemia obligó al mundo a reinventarse, el Estado paraguayo está llamado a tomar el mismo camino. Otras alternativas de financiamiento son la mayor formalización y reducción de la evasión; optimización de activos fijos, reorganización de empresas públicas, que hoy solo representan carga, así como pactos con el sector privado que también generarían recursos para el sostenimiento de las cuentas fiscales.

¿Impuestos y deuda pública?
¿Impuestos y deuda pública?

Paraguay ha experimentado tres reformas impositivas en contextos y requerimientos diferentes desde el inicio del periodo democrático hasta la actualidad. La primera gran modificación de la estructura tributaria del país ocurrió en 1991 cuando se buscó simplificar el sistema impositivo, e incrementar la recaudación mediante la implementación del Impuesto al Valor Agregado (IVA).

La segunda reforma se dio en 2004. Con la Ley de Reordenamiento Administrativo y de Adecuación Fiscal se introdujo una reducción general de tasas. Por ejemplo, la del Impuesto a la Renta de Actividades Comerciales, Industriales o de Servicios (Iracis) pasó de 30% a 10%. Esta disminución formó parte de un acuerdo con el sector privado, al que se sumó el compromiso por parte del Estado de trabajar en una reforma por el lado del gasto.

La reforma de 2004 se consolida en 2012 con la implementación del Impuesto a la Renta Personal (IRP) y la aprobación en 2013, del Impuesto a la Renta de Actividades Agropecuarias (Iragro), ambos con tasas generales de 10%. La adecuación fiscal permitió la ampliación de la masa tributaria en el país. La cantidad de contribuyentes creció significativamente totalizando 824.179 a finales de 2019. Mientras que los ingresos públicos crecieron 8,6 veces.

Luego de más de una década, en 2019, el actual gobierno presentó al Congreso Nacional el proyecto de ley de modernización y simplificación del sistema

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tributario nacional o conocida como la Ley de Reforma Tributaria. La propuesta fue aprobada en corto tiempo y promulgada en setiembre de 2019.

La ley tributaria entró en vigencia en enero de este 2020. La modificación impositiva contempla, entre otros puntos, el aumento de las tasas del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC), la creación del Impuesto a la Renta Empresarial (IRE), la eliminación de algunos gastos deducibles, un régimen simplificado para las medianas y pequeñas empresas, entre otras adecuaciones tributarias.

Al cierre de 2019, la composición tributaria de Paraguay estuvo determinada por el IVA, cuyo peso en la recaudación total de la Subsecretaría de Estado de Tributación (SET) fue de aproximadamente el 50%. El Iracis se configuró como el segundo tributo con mayor contribución en el total de ingresos tributarios. Su aporte se ubicó en 38,3%. El restante 11,7% recayó en el Iragro, el ISC, así como el IRP y otros.

Para la Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE), la relación entre los impuestos y el Producto Interno Bruto (PIB) refleja el nivel de recaudación tributaria de los gobiernos, que utilizan para financiar la provisión de bienes y servicios públicos y la inversión en infraestructura. Por tanto, los impuestos están diseñados para contribuir al desarrollo económico de los países.

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Sin embargo, como es el caso paraguayo y de otros países de la región, la planilla salarial absorbe casi la totalidad de los ingresos tributarios (70% en promedio). Esto deja nulo espacio fiscal para el financiamiento de proyectos y programas de impacto social y económico.

Presión tributaria y fiscal: ¿cuál es la verdadera carga para el sector formal?

La presión tributaria en Paraguay, que resulta de la división de los ingresos tributarios totales del país sobre el PIB, se ubicó en 9,9% al cierre de 2019.

En cuanto a la presión fiscal, la carga es mayor en Paraguay. La presión fiscal contempla la suma de todos los impuestos pagados, las contribuciones sociales, los impuestos de las entidades descentralizadas, así como los ingresos provenientes de las binacionales. Por tanto, la carga fiscal en el país podría superar el 20%.

Cuando se plantean aumentos de impuestos, los proyectistas aducen una baja presión tributaria, sin considerar la verdadera carga fiscal que, como se ha observado, representa incluso una tasa que se duplica para los contribuyentes formales.

Para dimensionar la carga tributaria de una empresa promedio en Paraguay, la consultora MF Economía presenta el siguiente ejercicio con la estructura impositiva vigente (ver tabla).

Primeramente, se considera que el PIB generado por una empresa está constituido por su utilidad y los pagos de salarios. Al hacer el cálculo de su carga tributaria se puede estimar la carga promedio sobre su generación de valor agregado. Para el caso se asume que la empresa tipo se adecua a las obligaciones tributarias y sociales del país. La misma es formal, pero no tributa el ISC.

Además se supone que la empresa tipo, margina 20% sobre sus costos. En este escenario pagará IVA venta sobre su margen bruto e IVA compra sobre sus gastos no salariales. Asimismo se asume que sus erogaciones salariales representan el 50% de sus gastos totales y el 50% remanente es gravado por el IVA al 10% en todos los casos.

En este ejercicio, se observa que la carga tributaria de una empresa formal tipo se encuentra en valores del 17,9%. Mientras que la presión fiscal (total de impuestos más las contribuciones sociales) llegan al 26,8%.

La carga tributaria sobre PIB en Paraguay es de 9,9% y lo que realmente contribuye una empresa formal, tal como muestra el ejercicio, evidencia la brecha entre la formalidad e informalidad existente en el país.

Al respecto, la Asociación Pro Desarrollo Paraguay reveló que, en 2018, la economía subterránea -actividades legales e ilegales- representó alrededor de US$ 16.522 millones o su equivalente a 40,3% del PIB.

Para la SET, los mayores generadores de ingresos tributarios, el IVA y el Iracis, cargan con una alta evasión. La administración tributaria estima que solo la evasión del IVA en el Paraguay se ubica en 30% sobre el PIB.

En conversación con el viceministro de la SET, Óscar Orué, este remarcó que “la pandemia nos encontró con más de un millón de personas que están en el sistema comercial o laboral y que no aportaban al Instituto de Previsión Social (IPS) ni al Estado, es decir, no estaban inscriptos como contribuyentes”.

Ampliar la base tributaria antes que los impuestos

La informalidad en el país representa una importante pérdida de ingresos para el Estado. La carga tributaria sobre los hombros de algunos sectores marca una inequidad en términos de oportunidad e incentivos.

De acuerdo con el viceministro de la administración tributaria, el foco de la política tributaria del gobierno durante esta pandemia y posterior a ella es y será la formalización y la lucha contra la evasión. “No tenemos previsto aumento de impuestos. Estamos en plena

implementación de la reforma tributaria y creemos que, a consecuencia de la pandemia, y el efecto negativo en la economía, no amerita una suba de impuestos. Centramos nuestros esfuerzos en otras medidas como operativos para desbaratar esquemas de evasión y la simplificación del sistema tributario”, agregó.

Un reciente informe del Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT) refiere que las principales ventajas de una Administración Tributaria (AATT) electrónica son la mayor transparencia, los menores costos y mayores ingresos. Además, permite incrementar la eficiencia y eficacia, mejorar los controles, luchar contra la corrupción. Asimismo, consolida la cooperación electrónica con otras AATT, la inter-

operabilidad (capacidad de intercambiar información y utilizarla), entre otras ventajas y beneficios.

Digitalización de los sistemas

Por consiguiente, el organismo insta a la digitalización de los sistemas. En tal sentido, en los últimos años, Paraguay ha adoptado la tecnología como principal herramienta para agilizar los procesos tributarios. De hecho, la liquidación y pago de los impuestos se realiza en un 99% de forma remota. El servicio no se vio afectado y continuó en pleno funcionamiento durante la cuarentena sanitaria, refirieron desde la SET.

Los datos expuestos y analizados en esta edición refuerzan la idea de que un aumento de impuestos en las condiciones actuales, además de ser absolutamente

inoportuno, solo acrecentará la inequidad que ya existe entre los sectores económicos formales e informales que operan en el país. Aunado al hecho de que generar recursos mediante el incremento de tributos o la creación de otros no solucionará el problema fiscal de fondo, la mala calidad del gasto público.

El modelo de funcionamiento estatal ha llegado a su punto de saturación y debe ser seriamente reformado. Así como la pandemia obligó al mundo a reinventarse, el Estado paraguayo está llamado a tomar el mismo

camino.

Alternativas de financiamiento

El Paraguay cuenta con otras alternativas de financiamiento. La mayor formalización y la reducción de la evasión en el país podría generar más ingresos fiscales. La optimización de los activos fijos, la reorganización de las empresas públicas, que hoy solo representan una carga para las cuentas públicas, así como acuerdos con el sector privado, también generarían recursos para el sostenimiento de las cuentas fiscales.

Por tanto, el desarrollo y crecimiento del país estarán motorizados por decisiones oportunas, transparentes y prudentes por parte del Gobierno.

La consigna debe anclarse en el fomento de las inversiones y en la seguridad a los sectores económicos que hoy hacen su mayor esfuerzo contribuyendo en medio de la crisis.

La informalidad en el país representa una importante pérdida de ingresos para el Estado. La carga tributaria sobre los hombros de algunos sectores marca una inequidad en términos de oportunidad e incentivos. La consigna debe anclarse en el fomento de las inversiones y en la seguridad a los sectores económicos, que hoy realizan su mayor esfuerzo para seguir contribuyendo en medio de la crisis que estamos viviendo.

El aumento de los impuestos en las condiciones actuales de crisis sanitaria y económica, además de ser absolutamente inoportuno, solo acrecentará la inequidad que ya existe entre los sectores económicos formales e informales que operan en nuestro país. El desarrollo y crecimiento del Paraguay estarán motorizados por las decisiones oportunas, transparentes y prudentes que realicen las autoridades del Gobierno.

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