“La caída para 2020 va a ser entre 45 y 55 por ciento. En el contexto de que la IED mundial va a caer un 40%, estamos cayendo más que el mundo, es lo que importa. La caída es muy grande e importante y no solo por la pandemia, que juega un rol sin duda”, sino también porque “están cambiando las estrategias empresariales”, expresó la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena.
Latinoamérica y el Caribe recibieron 160.721 millones de dólares de IED en 2019, un 7,8% menos que en 2018, una tendencia negativa que “se agudiza en 2020”, principalmente como consecuencia de la crisis derivada de la pandemia del coronavirus, explicó Bárcena, durante la presentación del estudio anual “La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2020”. Además señaló que desde 2012, cuando se alcanzó el máximo histórico en la región gracias al auge de las materias primas, la caída de la inversión extrajera directa -aquella destinada a crear emprendimientos, comprar maquinarias y equipos, o crear instalaciones de producción- ha sido casi constante en América Latina.
Por otro lado, al situar la mirada en América Latina y el Caribe, la región también se enfrenta a la peor contracción económica de los últimos 100 años. En el segundo trimestre de este año se han perdido unos 47 millones de fuentes de trabajo. La mayoría de estos desempleados no encontraron una vía rápida de reincorporación a la fuerza de trabajo, o se retiraron del mercado laboral ante la imposibilidad de movilizarse por las medidas de confinamiento domiciliario, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Cepal. Tanto OIT como Cepal han observado con relación a nuestro país, que llama la atención el aumento significativo del empleo agropecuario al igual que en Perú, que puede reflejar el retorno al campo de personas que perdieron su empleo en zonas urbanas y se refugiaron en hogares de familiares que residen en zonas rurales.