“Tarifa más baja para Brasil”, ¿la estrategia?

Sin definir claramente una agenda, el gobierno de Mario Abdo Benítez ha presentado sus ideas ante la Comisión Nacional de Seguimiento de la Revisión del Anexo C de Itaipú del Congreso Nacional, anunciando que comenzó a negociar con el Brasil al respecto. Este solo hecho es extremadamente grave, pues indica que no hay agenda paraguaya y que el que marca el ritmo del baile es la otra Alta Parte Contratante, retumbando la frase “tarifa más baja para el Brasil”.

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El apuro por abrir negociaciones –la excusa esgrimida– es que el costo del servicio bajará y que inevitablemente bajará la tarifa, confundiendo así dos conceptos enteramente distintos: costo y tarifa. Ignora que ahora mismo (2021) el costo del servicio de electricidad de Itaipú es inferior a la tarifa; es por eso que sobra dinero para los mal llamados “gastos sociales”, que ni siquiera figuran en el Anexo C. El hecho que el costo del servicio sea inferior a la tarifa no implica necesariamente que deba bajar la tarifa (si no, debía haber bajado hace años, y no ocurrió así). Lo más grave es que Abdo plantea que la tarifa baje indiscriminadamente, para provecho del Brasil.

¿Cómo podría evitarse que la tarifa baje si ello fuera inconveniente para el Paraguay? Apenas dándole instrucción a los consejeros paraguayos de Itaipú para que no presten su acuerdo para bajar la tarifa. Así seguirá rigiendo la tarifa actual, con lo cual el Paraguay se asegura 1.000 M US$/año más, lo que no está mal como un “piso”, y sin entrar aún a hablar sobre el precio de mercado.

En los documentos suministrados por la Cancillería se expresa que “...lo más conveniente para el Paraguay es determinar una Tarifa Intermedia (de 15 US$/kW-mes), que resulte atractiva, accesible y con beneficios para ambas Altas Partes Contratantes …”. Lo peor no es que el gobierno de Abdo Benítez opte por esta “tarifa intermedia”, más barata que la actual, sino que pretenda exportar la energía que nos sobre fuera de los precios de mercado y que tal energía sea exportada por debajo de la tarifa actual, con sensible beneficio para el Brasil (7,60 US$/kW-mes más barata), afirmando para peor que “no habría fundamentos legales para modificar el valor actual de la Compensación por Cesión de Energía”.

Es decir, Abdo propone no ejercer la soberanía hidroeléctrica; que la ANDE no contrate el 100% de la potencia y energía que nos pertenece; que la ANDE no exporte la energía que no consumamos a precios de mercado, ni a la Argentina ni al Brasil; que baje la tarifa y que se mantenga la misma baja compensación. Como resultado de todo esto, Abdo le entregará al Brasil el recurso paraguayo más valioso, la energía de Itaipú, a precio inferior al ínfimo precio actual de exportación.

Los documentos y las exposiciones de los representantes del gobierno de Abdo Benítez son claros, en el sentido de que no tienen interés en exportar la energía que no consumamos a terceros países a precio de mercado. No toman en cuenta que la Argentina, por ejemplo, genera en un 60% la electricidad que necesita con hidrocarburos de altísimo costo y que un simple trueque de energía hidroeléctrica paraguaya por hidrocarburos, que no sean quemados en centrales termoeléctricas argentinas, sería un excelente negocio para ambas partes. Ojo que en el Brasil en los últimos años creció considerablemente la generación eléctrica con hidrocarburos, a 15% del total, lo que determina un altísimo precio de mercado, como ocurre ahora mismo, cuando no hay lluvias abundantes.

Fruto de esa perspectiva, el gobierno de Abdo Benítez no menciona siquiera la importancia que el Paraguay ejerza su soberanía y contrate el 100% de su potencia y energía de Itaipú y Yacyretá. Tampoco le da importancia alguna a tener la infraestructura eléctrica para ejercer la soberanía, pues directamente no la piensa ejercer. El hecho que empresas privadas argentinas han exportado a 141,4 US$/MWh entre octubre de 2020 y febrero del 2021 al Brasil, en gran medida a partir de nuestra energía de Yacyretá exportada a 50 US$/MWh, como ocurre ahora también (con perspectiva de durar varios meses). Cuando se le cuestionó esta falta de ejercicio de la soberanía hidroeléctrica, el silencio de la delegación gubernamentel fue la respuesta. Ello explica, entonces, que pese a que en el Paraguay se origina el 90% de la energía eléctrica exportada en el Cono Sur, el Brasil anuncia que importará energía de Uruguay y Argentina, pero no del Paraguay (que podríamos suministrar mucho más competitivamente, a partir de nuestra energía de Yacyretá y Acaray).

En definitiva, Abdo Benítez renuncia a ejercer la soberanía, renuncia a llegar al precio de mercado para la exportación de la energía que no consumamos y renuncia al “piso” de 1.000 millones US$/año de beneficios, que el Paraguay podría recibir sin siquiera llegar al precio de mercado, simplemente manteniendo la actual tarifa; o bien, bajando la tarifa, pero sólo para la energía que consumamos en el país y NO, NUNCA, JAMÁS, para la energía que exportamos al Brasil, como ahora Abdo Benítez se apresta a perpetrar. Lamentable.

No hay

No hay agenda paraguaya y el que marca el ritmo del baile es la otra Alta Parte Contratante. Retumba la frase “tarifa más baja para el Brasil”.

Lo peor

Lo peor no es que el Gobierno opte por una “tarifa intermedia”, sino que pretenda exportar la energía que nos sobre fuera de los precios de mercado.

(*) Parlamentario del Mercosur y miembro de la Comisión Nacional de Seguimiento de la Revisión del Anexo C de Itaipú.

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