De manera sorpresiva, el presidente Santiago Peña anunció la salida de Félix Sosa de la presidencia de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) y designó en su reemplazo al ingeniero Miguel Báez, exgerente técnico de la estatal.
Tras el anuncio, el diputado opositor Raúl Benítez cuestionó la decisión y aseguró que el cambio responde a intereses del entorno presidencial.
“Van a reventar ANDE. La salida de Félix Sosa responde a la agenda de negocios del Presidente Peña y su entorno. Subsidiar 30 millones de dólares al año a empresas amigas, mientras al ciudadano se lo envía a informconf (equifax)”, publicó en X.
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Benítez relaciona el cambio con el acuerdo para Atome
Al mencionar un subsidio de US$ 30 millones anuales, Benítez hizo referencia al acuerdo comercial de 15 años que el Gobierno impulsa con la empresa Atome. El convenio contempla una tarifa de US$ 30 por megavatio hora (MWh), inferior a los US$ 44/MWh que la ANDE había planteado inicialmente con Sosa a la cabeza.
El Ejecutivo sostiene que las condiciones otorgadas buscan atraer la instalación de la primera fábrica de fertilizantes verdes en el país. Sin embargo, el acuerdo ha generado cuestionamientos dentro de la propia empresa estatal.
Los cuatro principales gremios de la ANDE anunciaron una acción de inconstitucionalidad contra el acuerdo, al considerar que la tarifa preferencial constituye un subsidio que terminará siendo asumido por los usuarios del servicio eléctrico.
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Los sindicatos también denunciaron que Félix Sosa estaba siendo presionado por el Poder Ejecutivo para aceptar el convenio, cuya entrada en vigencia depende de la aprobación de la ANDE. No obstante, el ahora extitular de la institución negó en reiteradas ocasiones dicha situación.
