Innovador modelo económico y su intervención en los diferentes sectores

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NUEVA ECONOMÍA
NUEVA ECONOMÍAArchivo, ABC Color

La aplicación de la economía circular tiene un impacto directo en la lucha contra el cambio climático y la prevención de residuos, debido a que se atacan ambos extremos del modelo económico lineal. Siempre en el mismo sentido, busca la implementación de modelos de producción que consuman recursos naturales de manera más eficaz y eficiente, desde la adopción de energía renovable hasta la utilización de materia prima secundaria en reemplazo de la materia prima virgen.

La economía se ha ceñido desde tiempos inmemoriales a las nuevas demandas generadas y los actores han buscado estrategias para acompañarlas. La aplicación de la economía circular, a modo de ejemplo, cambiando la forma en que se producen y utilizan el acero, el cemento, el aluminio y el plástico se podrían reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) provenientes de estas industrias hasta en un 40% para el año 2050.

En el aspecto económico, la adopción de acero reciclado o su reutilización para la construcción de edificios permite, más allá de una reducción del impacto ambiental, un 25% de ahorro de costos del material por tonelada de acero. Asimismo, la implementación de principios y estrategias de circularidad en el sector de la construcción apunta a la reducción de consumo de materiales y de sus respectivos costos mediante la adopción de producción modular, prefabricada y la impresión 3D, como así también el ahorro energético necesario para reciclar los materiales en la fase de demolición.

En el caso del plástico, su reducción tanto en producción como en consumo puede evitar hasta un tercio de la producción global para el año 2040. Dada la presente coyuntura y la proyectada por tendencias marcadas por el Pacto Verde y el plan de descarbonización de la economía de Estados Unidos, la transición hacia una economía circular ya se vuelve crucial e inevitable.

En palabras de Mauricio Solalinde, coordinador del proyecto de promoción de la Economía Circular en Paraguay, de la Fundación Moisés Bertoni, “esta transición, más allá de ser un camino para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los compromisos de reducción de las emisiones de GEI, es impulsada debido a las ineficiencias estructurales identificadas en el modelo económico lineal”.

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Impacto en el circuito económico y laboral

Las compañías a nivel mundial han identificado oportunidades de incremento de productividad y de competitividad mediante la extracción de un mayor valor de los productos y materiales manteniéndolos en uso en la economía. Por ejemplo, se espera que el mercado de los envases retornables crezca de US$ 37.000 millones (2018) a US$ 59.000 millones para el año 2026. Igualmente, el mercado de la ropa de segunda mano duplicará el tamaño del de la moda rápida para el 2029.

Algunos estudios sugieren que la transición a una economía circular podría generar un beneficio económico neto de 1,8 billones para Europa en 2030, y un valor anual de aproximadamente US$ 624.000 millones en la India para el año 2050, en comparación con el escenario lineal actual.

De acuerdo con la Comisión Europea, la aplicación de unas políticas circulares en Europa podría generar alrededor de 700.000 nuevos empleos.

A nivel de América Latina, estudios recientes indican que la adopción de la economía circular podría crear un incremento neto de 4,8 millones de puestos de trabajo en la región.

Al considerar las posibles pérdidas de puestos de trabajo derivadas de la aplicación de las tecnologías de la Industria 4.0, es necesario que la economía circular aproveche el potencial de la Cuarta Revolución Industrial al tiempo que garantice el bienestar de los trabajadores y su participación en la economía. Para ello, es esencial que los trabajadores tengan acceso a las oportunidades de capacitación necesarias para satisfacer las demandas de empleo de un paradigma económico circular.

Desafíos y perspectivas ante el nuevo modelo

Transitar hacia una economía circular no es un camino sencillo, es una transformación progresiva e ineludible. El modelo se basa en tres principios: eliminar residuos desde el diseño; mantener productos y materiales en uso, y regenerar sistemas naturales.

La velocidad de transición depende de una serie de factores, entre ellos el acceso a la información, el conocimiento para el diseño de las mejores estrategias, el grado de industrialización del país, el nivel de desarrollo tecnológico, disponibilidad y accesibilidad a herramientas financieras adecuadas, entre otros.

La economía circular ofrece un marco de soluciones sistémicas para el desarrollo económico, abordando desafíos mundiales, entre ellos el cambio climático, el incremento de residuos y su correspondiente contaminación, así como la pérdida continua de la biodiversidad. En paralelo, trae consigo importantes oportunidades de crecimiento y de generación de impactos económicos, sociales y ambientales, impulsada por la eliminación del residuo desde el diseño, la implementación de estrategias de circularidad que permiten que los materiales y productos se mantengan en uso en la economía, revolucionando drásticamente la forma en que diseñamos, producimos y consumimos.

Por todos los mencionados factores es que se destaca ampliamente la importancia del trabajo colaborativo, la identificación de estrategias de circularidad adecuadas (el reciclaje no siempre es la solución) y la adopción de nuevos modelos de negocio que acompañen y se ajusten a los nuevos requerimientos de consumo.

En la actualidad, China y Europa son los líderes mundiales en la transición hacia la circularidad, pues el desarrollo de sus estrategias de circularidad internas y externas influye en el resto del mundo.

Por otro lado, a través de los esquemas de cooperación internacional y del diálogo político, los nuevos adoptantes de la economía circular pueden beneficiarse del intercambio de conocimientos y mejores prácticas, de las transferencias de tecnología y del apoyo financiero de los países pioneros.

Recientemente, Estados Unidos lanzó su Plan de Acción Carbono Neutral-2050, con ejes estratégicos similares al Pacto Verde Europeo para intervenir en modelos de producción más sustentables, nuevos tipos de consumo, fortalecimiento de las cadenas de logística inversa y por supuesto, la implementación de políticas públicas que permitan consolidar y acelerar este proceso de transición hacia la circularidad.

A nivel regional, se conformó la Coalición de Economía Circular para América Latina y el Caribe. La asociación se encuentra compuesta por los Ministerios de Ambiente de la mayoría de los países de América Latina y el Caribe, como también referentes del sector privado y organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Fundación Ellen MacArthur y la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI).

La coalición se encuentra liderada por los países que vienen destacándose por las iniciativas, tanto públicas como privadas, en el marco de su transición hacia la circularidad como Colombia, Chile y Costa Rica.

Planes y acciones impulsados en Paraguay

En Paraguay, el sector público y privado se encuentran aunando esfuerzos para la consolidación de la economía circular en el país.

En ese sentido, el pasado mes de mayo, se lanzó oficialmente el Grupo Impulsor de la Economía Circular en Paraguay. Una iniciativa interinstitucional impulsada por el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) y la Fundación Moisés Bertoni (FMB).

Con esta alianza se apunta al diseño de instrumentos de política pública que permita la construcción de un marco normativo que promueva una transición progresiva y gradual en el consumo responsable de recursos naturales, como sustento de la competitividad.

De momento fue coordinado el inicio de acciones e iniciativas para que las empresas del país se incorporen al proceso de adopción de modelos de economía circular como una herramienta para ser más competitivos, logrando a su vez resultados de triple impacto (social, ambiental y económico).

Para el director ejecutivo de la Fundación Moisés Bertoni, Yan Speranza, el Grupo Impulsor de la Economía Circular en Paraguay, “representa un hito en la historia del país, donde demarca el inicio de una corriente que empujará y acelerará el inminente proceso de transición que debe tomar el país hacia una economía más resiliente y productiva”. De hecho y de acuerdo con las declaraciones del coordinador del proyecto de promoción de la Economía Circular en Paraguay, Mauricio Solalinde, existen proyecciones locales de diseño de implementación de modelos de producción circular para plástico, cartón, aluminio, vidrio, neumáticos, residuos de construcción y otros. Puntualizó señalando que los planes son impulsados por el sector privado con inversiones y una fuerte apuesta a los nuevos modelos de producción.

En Paraguay, varias empresas ya han comenzado a adoptar el nuevo modelo económico, que está permitiendo inyectar dinamismo a la economía del país con la creación de mano de obra en sectores en condición de vulnerabilidad. Por tanto, es necesario que la economía circular sea considerada e incorporada como parte de los planes económicos del país, una práctica que como se ha presentado, permite expandir el potencial de los países bajo la protección y responsabilidad socioeconómico-ambiental.

Impacto

Trae consigo importantes oportunidades de crecimiento y de generación de impactos económicos, sociales y ambientales.

Modelo

El modelo se basa en tres principios: eliminar residuos desde el diseño; mantener productos y materiales en uso, y regenerar sistemas naturales.