El buen rendimiento promedio por hectárea en la presente zafra, sumado a los muy buenos precios pagados en el mercado internacional con exportaciones superiores registradas respecto al año anterior, dan cuenta de aquella activación que de una u otra manera también llega a otros sectores como el de los servicios en general. De hecho, y a diferencia de lo que a veces se cree, la economía no es un compartimiento estanco.
Por el contrario, lo que ocurre en el sector de las exportaciones de granos en general también repercute sobre sectores como el transporte, comidas, hoteles, construcciones en general, etcétera por el efecto multiplicador. Ahora bien, una cosa es la activación y otra la reactivación.
Activar al economía significa poner en movimiento lo que antes se estaba moviendo. Este es el caso de nuestro país puesto que no debemos relegar del análisis que nuestra economía ya venía con un proceso de ralentización que luego se convirtió en recesión antes de la pandemia.
Y desde luego con la crisis sanitaria los pronósticos y los hechos mostraron que el golpe por la caída había sido y sigue siendo fuerte. Es cierto, no será igual a lo que sucede y ocurrirá a fin de año con otros países. De ahí que lo expresado días atrás por el presidente del Banco Central (BCP) José Cantero es lo correcto. “La economía se está restableciendo”, dijo y tiene razón. A diferencia de lo que dicen técnicos de la Subsecretaria de Estado de Tributación (SET) del Ministerio de Hacienda, que sostienen una relación entre el aumento de la recaudación y la recuperación económica, el titular del BCP lo expresó del modo correcto.
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Y la razón es sencilla. Ocurre que la SET considera que porque las recaudaciones acumuladas de enero a junio del presente año registraron un importante aumento con respecto al mismo período de 2019, entonces estamos en recuperación económica. En todo caso, habrá recuperación de la recaudación pero no de la economía pues además, el sector formal que paga sus impuestos ni siquiera alcanza al millón de contribuyentes.
Tema de fondo
Lo anterior nos lleva al tema de fondo. Si bien las expectativas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para el presente año están en el orden del 3,5% (incluso podría llegar al 4%), lo que no está mal en atención a que estamos viniendo de un proceso recesivo en etapa posteriormente de pandemia. Esto significa que se está activando lo que antes no se movía. Dicho de otro modo, si antes se producía 2 y ahora se produce 6, es hasta lógico que se tenga el famoso efecto rebote. Pero también es preciso dejar constancia que ello resulta absolutamente insuficiente. El restablecimiento, siguiendo con la expresión utilizada por el presidente de la banca central, es una condición necesaria para la recuperación y que sólo se dará si se dan algunas transformaciones con la expresa salvaguarda de mantener la solidez macro económica. Por ejemplo, resulta fundamental volver a cumplir con la Ley de Responsabilidad Fiscal.
Pero nuevamente la mencionada solidez macroeconómica resultará insuficiente en el mediano plazo. Y el motivo está en lo que se encuentra ocurriendo en sectores como el de las jubilaciones, como en efecto se dio apenas semanas atrás con el Instituto de Previsión Social (IPS) a lo que hay que agregar las cajas fiscales. La cuestión es de tiempo y no hay mucho tiempo.
Falta poco
De aquí a no más de 10 años, la economía paraguaya privada, los individuos y las empresas -la que crea y distribuye la riqueza mejor que cualquier organización como el propio Estado– se verá arrastrada de una u otra manera por los desequilibrios estructurales estatales al punto que los déficits de aquellas cajas fiscales sólo podrán ser sostenidas con el pago de más impuestos, como de hecho ya empieza a suceder.
Políticamente hablando resulta inviable dejar que vayan a la quiebra todas las cajas fiscales y la del IPS. Ahí están miles de familias, de maestros, policías, funcionarios en general, aportantes jóvenes de hoy que se encontrarán con un problema al momento de jubilarse. De hecho, la propia Caja Fiscal a la fecha y en apenas estos últimos seis meses acumula un ¡déficit de US$ 72 millones! Y esto es apenas la punta de “iceberg”.
¿De dónde sale el dinero para pagar ese déficit? ¿De dónde saldrá más capital para abonar más saldos rojos? Pues de las personas y de las empresas que hoy pagan y son muy pocas. El Estado no tiene ni un guaraní, ni uno solo, que no haya sacado antes del bolsillo de la gente, de la que trabaja e invierte todos los días.
Podrá evitarse lo peor no con la activación de la economía sino con una genuina reactivación. Ahora bien, la reactivación en el sentido de elevar el PIB a más del 7% y 8% anual requiere otro orden de ideas y prácticas. Si seguimos con lo mismo el fracaso está asegurado.
Problema y solución
Al respecto considero que los obstáculos con los que atraviesa nuestro país no están en su gente como todavía se alega por parte de los que quieren hacernos creer que para lograr el desarrollo del Paraguay se deberá apelar e insistir en las viejas fórmulas que han fracasado y se sintetizan en la preeminencia estatal en la sociedad.
Desde la política y la economía nuestros dirigentes siguen desafiando a la población que busca con afán más libertad responsable y no más coerción, privilegios y corrupción provenientes desde el poder como sucede a la fecha. La realidad es que no hemos podido desligarnos de la perversa influencia de líneas de pensamiento sustentadas en teorías como el intervencionismo, el keynesianismo, el gasto público o el endeudamiento como factores para el progreso.
El nefasto intervencionismo estatal de raíz epistemológicamente socialista en la economía ha fracasado en todas partes. Los únicos que todavía no se han enterado o no quieren hacerlo son los mismos que siguen ocupando cargos de decisión desde los gobiernos de 1989 a esta parte.
Pero la historia muestra lo contrario. Que la libertad económica con fuertes y arraigados derechos de propiedad así como los llamados derechos civiles son la única base sustentable de solución y que el Estado es el problema. Y con lo que hay que acabar es con ese problema, antes que sea tarde para todo el Paraguay.
(*) Catedrático de materias jurídicas y económicas en UniNorte. Autor de los libros “Gobierno, justicia y libre mercado”; “Cartas sobre el liberalismo”; “La acreditación universitaria en Paraguay, sus defectos y virtudes” y otros como el recientemente publicado “Ensayos sobre la Libertad y la República”.
Recesión
Activar al economía significa poner en movimiento lo que antes se estaba moviendo. Este es el caso de nuestro país, que ya venía con una ralentización, que luego se convirtió en recesión antes de la pandemia.
