Se puede pensar en un fondo mutuo como si fuera una “empresa” que usa el capital aportado por sus “accionistas” (partícipes) para invertir en diferentes instrumentos financieros (acciones, bonos, depósitos a plazo, etc.) según lo definido en su reglamento y su estrategia de inversión. Las cuotas de los fondos mutuos equivaldrían a las acciones de esa empresa. Si necesitas disponer de tu inversión podrías vender las acciones de esta “empresa”. En el caso de las cuotas, se las puede rescatar cuando uno lo necesite y obtener el dinero equivalente al número de cuotas por el valor que tenga la cuota del fondo el día del rescate.
Como un fondo mutuo invierte en distintos instrumentos (lo que conocemos por diversificación) es probable que el valor de sus cuotas varíe menos que el valor de la acción de una compañía específica.
Ejemplo, una compañía que se dedica a una sola actividad frente a otra que obtiene sus ingresos que provienen de múltiples actividades en distintos sectores de la economía.