Existe una enorme diferencia entre invertir y reinvertir. Esa diferencia es monetaria y podría significar de gran impacto en su futuro. Por ello, el objeto de este artículo será brindarle un análisis sencillo sobre las oportunidades que le ofrece la reinversión, denominada por algunos como “el milagro del interés compuesto”.
En una abstracción podríamos comparar el dinero con una gallina. Si usted la compra y la misma pone un huevo, tiene la opción de comer el huevo y seguirá teniendo la gallina. Pero, si usted toma la opción de no comer el huevo, sino de permitirle convertirse en pollito, pronto tendrá varios pollitos convertidos en gallinas que, a su vez, seguirán poniendo huevos.
Ahora cambiemos la idea. En lugar de comprar una gallina, usted ha decidido invertir mañana mismo (lunes 19 de abril) en un Bono a través de la Bolsa de Valores. El mismo le paga un interés del 13% anual en forma trimestral y vence dentro de 3 años; es decir, su cuadro de cobros del capital y los intereses serían los que se ven en el cuadro más grande.
Entonces, si su “gallina” (bono) de G. 10 millones le va a proveer de un huevo (intereses) cada 3 meses durante 3 años, dependerá de usted si decide comer esos intereses trimestrales o reinvertirlos, para lo cual deberá elaborar una estrategia a fin de que al cabo de los 3 años pueda disponer de un importe de G. 13.900.000 para realizar su nueva inversión.
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Por otro lado, si usted va utilizando el importe de sus cobros de cupones, por ejemplo para consumo, al cabo de los 3 años su situación será lo que se refleja en el cuadro chico.
Es decir, tendrá prácticamente el mismo importe que tenía cuando empezó a invertir 36 meses antes (tendrá su misma gallina), pero con un valor de compra inferior al inicio, a causa de la inflación de esos tres años. Supongamos, solo para efectos didácticos, que la inflación de este y los próximos 2 años sea del 6% anual, aplicando a sus G. 10.334.795 recibidos al vencimiento de su inversión, y suponiendo que usted no haya guardado (ni invertido) los montos correspondientes a sus cupones, entonces el valor de su dinero en abril de 2013 será lo siguiente:
Consideraciones importantes
1. Si no hubiera invertido sus G. 10 millones (los hubiera guardado bajo el colchón o en alguna cuenta que no le paga intereses), su valor de compra dentro de 3 años será de G. 8.305.840 (aun menos de si hubiera consumido sus intereses periódicamente y sin haber utilizado ese importe, que representa un monto adicional de G. 3.565.205 en sus ingresos), por ende, el efecto de la inflación si no invierte sus G. 10 millones reducen su dinero a un valor de compra de G. 8.305.840.
2. Si usted reinvierte, el monto resultante de sus cupones de interés cada vez que los cobra tendrá un efecto aún más alto de crecimiento en su inversión. Pero es muy difícil conseguir títulos en los cuales invertir con montos pequeños, si este mismo ejemplo lo hiciéramos con G. 1.000 millones en lugar de G. 10 millones; obviamente, cada cupón le daría un monto relativo más importante que sí le permitiría encontrar bonos u otros títulos donde invertir.
3. Por lo explicado en el punto anterior, supongamos que usted ha ido metódica y ordenadamente guardando sus importes de cupones a medida que los cobraba, por ejemplo en una caja de ahorro, que no utiliza para otra cosa que no sea acumular ese dinero trimestralmente. Entonces, dentro de 36 meses, dispondrá de G. 13.900.000 para invertir nuevamente.
4. Esos G. 13.900.000 son el resultado de su capital inicial de G. 10 millones más los intereses trimestrales, pero a efectos de encontrar su rentabilidad real, deberíamos también calcular el efecto de la inflación para poder conocer el valor real de ese dinero cuando usted quiera comprar algo efectivamente con él. Utilizando siempre la misma proyección del 6% de inflación anual, tendríamos la siguiente imagen:
Podemos afirmar que el invertir a una tasa de interés más elevada que la inflación le permite combatir el efecto de la misma sobre el valor de compra de su dinero y, además, le ofrece un rendimiento adicional sobre su capital inicial. Este “plus” diferencial entre la tasa que uno recibe por su capital y la inflación, resulta en el importe que le genera una utilidad real que puede convertirse en el multiplicador de su inversión.
¿Milagro?
No, en realidad no se trata del “milagro del interés compuesto”, la clave real en ver crecer su capital radica en que usted tenga suficiente disciplina financiera como para respetarle al interés compuesto, así podrá usarlo a su favor.
Clave importante para obtener esa disciplina es, primero, fijar la meta. Hay varias formas de hacerlo; una puede ser ponerse un monto como objetivo, o un plazo específico, lo ideal es poder visualizar la meta al relacionarla con algo concreto. Supongamos que mi meta es contar con G. 1.000 millones dentro de 15 años, monto que idealizo para mi jubilación.
Así, encuentro ofertas de tasas promedio al 15% anual en inversiones de 5 años, por lo tanto podría proyectar que llegaré a G. 1.000 millones en 15 años invirtiendo hoy G. 200 millones.
Por lo tanto, le toca a usted decidir si prefiere desayunar hoy un delicioso omelet o invertir su capital para, a través de una planeación financiera, cumplir sus metas futuras. Cuente con su asesor financiero, quien siempre podrá acompañarlo a la hora de estructurar sus inversiones y reinversiones, de forma a que el impacto en su futuro sea realmente positivo.
(*) Presidenta de Cadiem Casa de Bolsa
gayala@cadiem.com.py