La importancia de tomar responsabilidad

“¿Alguien está estancado en un proyecto en la empresa, esperando que alguien más tome iniciativas para hacer que las cosas se muevan? ¿alguien está en una relación profesional rota, sea con un gerente, un colega, o un empleado, esperando que la otra persona asuma la culpa y arregle las cosas? ¿alguien está buscando una manera fácil de mejorar su productividad?”, preguntaba un colega, que se había formado en la escuela fundada por Nathaniel Branden, el padre del movimiento de la autoestima, a su audiencia en el CAES hace unos años.

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Nathaniel Branden creía que tomando responsabilidad era el primer paso para desarrollar un sentido saludable de uno mismo y que la idea de tomar responsabilidad se internaliza cuando uno se da cuenta como dijo el colega cuando “nadie viene con ayuda”.

Este es un concepto liberador: “nadie viene con ayuda”, porque es entonces cuando uno se da cuenta que la responsabilidad es suya. Esta actitud comienza desarrollando una creencia o hábito que uno como persona es consciente por la calidad y oportunidad de un resultado, aun cuando se está trabajando con otras personas. No siempre significa que uno tenga autoridad sobre un proyecto o que no se debe involucrar a otros, pero sí significa que uno tiene la obligación de pasar a la acción para entregar resultados.

Tomar responsabilidad se inscribe en el concepto de autoestima. ¿Qué es autoestima y qué no es?, siguiendo a Branden este lo define así: “Es la disposición para experimentar uno mismo como ser competente, de ocuparse de los desafíos básicos de la vida y ser merecedor de felicidad; es la confianza en la eficacia de nuestra mente, en la habilidad para pensar. Por extensión, es la confianza en nuestra habilidad para aprender, tomar elecciones y decisiones apropiadas y responder efectivamente al cambio. Es también la experiencia que el éxito, el logro, las promesas cumplidas, y la felicidad son justos y naturales para nosotros. El valor de supervivencia de la confianza es obvio, de manera que el peligro es cuando no está presente”.

Por otro lado, autoestima no es sentir euforia o tratar de mantenerse a flote, que puede ser temporalmente inducido por medio de fármacos o frases hechas, no es ilusión o alucinación. Si no está fundado sobre la realidad, si no está construida en el tiempo por medio de la conducción apropiada de la mente, no es autoestima.

Líderes de todas las épocas pudieron asumir el acto de tomar responsabilidad aun si nadie trae ayuda. En las organizaciones, se puede empezar con tres puntos simples de entendimiento:

Primero, reconocer la gran diferencia entre culpabilidad y responsabilidad. Basarse en la culpabilidad es mirar hacia atrás mientras basarse en la responsabilidad es mirar hacia adelante. Solucionar algo basado en la culpabilidad es dilatar la aplicación de acciones correctivas, también se inhibe el aprendizaje. En cambio, focalizarse sobre la responsabilidad se brinda un sentido de paz. A manera de ejemplo, el director ejecutivo de Honda Takanobu Ito, poco tiempo después de lanzarse el nuevo Honda Civic que no satisfizo las expectativas de venta (las ventas habían caído un 15%), tomó la total responsabilidad por la recepción del modelo lanzado. El origen del concepto errado de fabricación del modelo en cuestión –suyo o no– no importó. Todo lo que importó fue que Ito se hizo cargo del asunto y direccionó una salida al problema. Honda rápidamente siguió con el anuncio de un nuevo lanzamiento para 2013.

Segundo, hacerse cargo o tomar responsabilidad puede ser liberador para lograr resultados. En la experiencia del CAES, las personas más productivas y exitosas en organizaciones fueron aquellas proactivas para encontrar y solucionar problemas. Los líderes más admirados son aquellos que declinaron esperar por ayuda y en lugar de eso ejecutaron soluciones. Solamente cuando se toma completa responsabilidad con relación a un problema, uno se focaliza con total atención sobre él y siente la presión que se necesita para concretar resultados.

Tercero, haciéndose cargo de un problema y llevando a cabo acciones de solución, también se puede ayudar a otros, ya que las consecuencias positivas de aquella solución se puede aplicar en otras situaciones que afectan a otras personas.

En un mundo donde los problemas son más complejos, soluciones innovadoras fluirán de aquellos que viven como si “nadie viene con ayuda”. No debe olvidarse que en el ser humano su libertad de tomar decisiones es su carga, su desafío y su gloria.

Vivir con responsabilidad hace a las personas más fuertes y más orientadas hacia la acción. En este sentido, la raíz de la necesidad de autoestima es la necesidad de una conciencia de confianza en sí misma y depende de cada uno hacer el cambio y tomar responsabilidad por los resultados en su vida organizacional, profesional y privada. “Uno no puede respetarse o confiar en sí mismo si continua pasándole a otros la carga de su existencia”–Nathaniel Branden.

Vivir

Vivir con responsabilidad hace a las personas más fuertes y más orientadas hacia la acción.

Atrás

Basarse en la culpabilidad es mirar hacia atrás mientras basarse en la responsabilidad es mirar hacia adelante.

Exitosas

Las personas más productivas y exitosas en organizaciones fueron las proactivas para encontrar y solucionar problemas.

Desafío

No debe olvidarse que en el ser humano su libertad de tomar decisiones es su carga, su desafío y, finalmente, su gloria.

(*) Facilitador y consultor del CAES (Unidad Académica dependiente de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNA)

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