Las fronteras vivas

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Uno de los geopolíticos brasileños, el capitán Mario Travassos, también sostenía en su libro “Proyección continental del Brasil (1935)” que el triángulo formado por las ciudades bolivianas de Santa Cruz, Cochabamba y Sucre sería decisivo para el control del continente y quien dominase ese triángulo dominaría América del Sur.

En sintonía con el general Golbery Couto e Silva, el embajador Álvaro Teixeira Soares, exjefe de la División Fronteras del Ministerio de Relaciones Exteriores, en su libro “Historia de la formación de las fronteras de Brasil”, comenta que la frontera es un concepto dinámico que avanza y retrocede según las circunstancias, siendo algo vivo que ejerce presión natural sobre la frontera económica y demográficamente más débil.

En resumen, comenta Zibechi, “si de un lado existe un país con alta densidad demográfica y desarrollo económico y al otro lado un país de escasa población y pobre, simplemente la frontera no existe. Ella va siendo empujada”.

“Según estos autores –dice Zibechi– la frontera paraguaya con Brasil retrocedió 100 kilómetros en las últimas décadas. En esa faja viven 400.000 brasileños expulsados de Río Grande do Sul, Santa Catarina y Paraná que se convirtieron en instrumentos de los planes expansionistas de los militares brasileños”.

El autor de “Brasil. El difícil camino hacía el multilateralismo”, señaló también que “Un siglo atrás el barón de Río Branco, el canciller que diseñó la política exterior de su país para el siglo XX, dijo que ‘Brasil no debe quedarse en la obra hecha, sino que debe llegar hegemónicamente al Pacífico’. Cincuenta años después, el principal estratega del país, el general Golbery de Couto e Silva, apuntaba en la misma dirección: ‘Para Brasil en la hora actual hay un solo camino: agrandarse o perecer’. A comienzos del siglo XXI la nación más poderosa de Sudamérica va camino de realizar su sueño geoestratégico, no a través de la conquista militar sino mediante grandes obras de integración regional y la expansión de sus principales empresas; a la par, su participación al frente de una importante misión de paz le permitiría acceder al deseado reconocimiento como potencia mundial, que puede traducirse en un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU”.

La disuasión y la actual política de defensa brasileña

En la publicación de la revista de audiencias públicas del Senado Federal de marzo de 2012, “En Discusión”, se puede visualizar el nuevo enfoque de la defensa nacional del Brasil que intenta maquillar su ambición hegemónica. En efecto:

- el descubrimiento de grandes reservas de petróleo en el presal, formación geológica submarina en aguas muy profundas del océano Atlántico, por debajo de una capa de sal, que permitirá que el país pueda incrementar su reserva de 14.000 millones a 80.000 millones de barriles y reposicionarlo del decimosexto lugar al octavo en la lista de naciones con mayores reservas petrolíferas del mundo.

- La magnitud de su territorio.

- La riqueza de la Amazonia, con un quinto del agua dulce planetaria y el 15% de todas las especies animales y vegetales conocidas conforman un respetable potencial económico que pueden peligrar por acciones internacionales en pro de la defensa de los pueblos originarios que habitan en la región poniendo en discusión la soberanía brasileña.

En ese contexto, la Comisión de Relaciones Exteriores y de Defensa del Senado, los especialistas civiles y militares concluyeron que la estrategia de la disuasión solo será eficaz con una estructura de defensa “fuerte, moderna e integrada, capaz de desestimular y, en una segunda etapa, repeler eventuales ataques externos”. En otras palabras es necesario fortalecer las Fuerzas Armadas. El mensaje de la política de disuasión que el Brasil está decidido a implementar es: “Si quieres la paz, prepárate para la guerra”.

Dentro de esta política diseñada para defender su riqueza, la frontera con Paraguay y Bolivia, dos países mediterráneos que tienen intereses compartidos con el coloso vecino, son considerados áreas de tensión y potenciales riesgos, particularmente por el gas boliviano y la energía de Itaipú, “una vulnerabilidad de la seguridad nacional brasileña sujeta a las mudanzas políticas de Bolivia y Paraguay”.

Couto. De un lado existe un país con alta densidad demográfica y desarrollo y del otro un país de poca población y pobre, la frontera no existe.

La meta. El sueño no a través de la conquista militar, sino con grandes obras de integración regional y la expansión de sus principales empresas.

FF.AA.. La disuasión solo será eficaz con una defensa “fuerte moderna e integrada, capaz de desestimular y hasta repeler eventuales ataques.

(*) General (R). Autor de los libros: Itaipú. la apropiación indebida e Itaipú, una victoria bien brasileña.