Política de Estado para ciertos proyectos

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Sr. Presidente, Mario Abdo Benítez

Un porcentaje muy elevado de la población estamos de acuerdo con las medidas políticas, diplomáticas, sociales y otras relacionadas con el déficit de la justicia, el narcotráfico, el lavado de capitales que el Sr. Presidente está tomando, con un alto riego político.

Con relación al tema energético, en el cual estoy inmerso hace 40 años en la Itaipú Binacional (IB) y por lo menos 20 opinando en este medio, debo aclarar algunas cuestiones capitales que se relacionan con mis gestiones anteriores en esta institución.

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Durante el gobierno de Fernando Lugo y bajo las administraciones de Mateo Balmelli, Gustavo Codas, Efraín Enriquez Gamón y un tiempo en la de Franklin Boccia, tuve a mi cargo la Superintendencia de Energías Renovables.

En ese tiempo hemos implementado, entre otros, un programa de abastecimiento energético con paneles solares en diez comunidades indígenas del Chaco Paraguayo. Se hizo mediante un Convenio de Cooperación entre el INTN y la IB, en el cual la Itaipú puso el dinero y el INTN la ejecución de dicho proyecto.

La Gobernación de Boquerón, cuya Secretaria de Asuntos Indígenas fue la que escogió las comunidades que accederían a dicha tecnología renovable. Se basó, gracias a su mejor conocimiento de la realidad del departamento, en un nivel mínimo de desarrollo y su anhelo de progresar. Se estableció como principio básico que serían escogidas aquellas que tenían centros comunitarios como: escuelas, dispensarios médicos y cuadras deportivas, además de un liderazgo confiable. Siendo así, fueron escogidas nueve comunidades de Boquerón y 1 de Presidente Hayes (vea el cuadro adjunto).

El valor del proyecto en el 2010 fue de: 1.150.673.390 guaraníes, lo que hacía en dólares americanos: 273.300.

El servicio fue pensado además para almacenar vacunas y medicamentos delicados en refrigeradores, padronizados por la Organización Mundial de la Salud, en sus dispensarios, iluminación de cuadras deportivas, ventiladores de techo e iluminación de aulas, para llevar la alfabetización de adultos a la noche, debido al alto calor del verano, durante el día.

Las características técnicas incluyen: 87 paneles solares de 200 Wp cada una, de 24 Vcc, de procedencia canadiense; 264 baterías alcalinas, de procedencia india; 32 inversores holandeses y 33 reguladores de carga de procedencia estadounidense. Fue un proyecto elaborado por técnicos e ingenieros paraguayos.

En aquel entonces, incluir la totalidad de las comunidades indígenas del Chaco paraguayo al sistema de energía distribuida y renovable, mediante paneles solares, costaría solamente cinco millones de dólares americanos. ¿Cuánto podría costar hoy, sin sobrefacturaciones, el mismo proyecto? Es importante que el Sr. Presidente mande actualizar esos costos y lo ejecute. Aún suponiendo que los costos se dupliquen, valdría la pena.

Con relación a los proyectos de seguridad energética para centros militares, como las de Joel Estigarribia y Pablo Lagerenza, me parecen excelentes y estrictamente necesarios. Se trata de la defensa nacional y la presencia del Estado en estos confines remotos. Este sistema debe incluir todas las bases militares y fortines aislados del SIN (Sistema Interconectado Nacional).

Estos proyectos, según criterios de la época, se constituían en una especie de planes pilotos, para demostrarle a la ANDE que sí se podía hacer el famoso sistema de energía distribuida para llegar al 100 % del territorio y la población nacional. El siguiente proyecto que estaba en lista de espera era el de dotar de un parque solar a la ciudad de Bahía Negra, que entonces gastaba combustible caro y lejano, además de robarse por el camino. Era un ordeñe en serie y en serio donde estaban metidos toda una cadena de corruptillos. Desconozco como está hoy esa situación. Pero, trabajar con una institución con una pérdida de 30 %, casi una quiebra, como la ANDE, tiene sus bemoles.

Tenemos tantas cosas que hacer, sin incurrir en mayores gastos, sino en una buena administración; lastimosamente, los proyectos en Paraguay están sujetos a las políticas de gobierno y no a las del Estado. Con un cambio del ejecutivo viene una cadena de cambios hasta el último “comisario tablada” y se paran proyectos de bien común. Pareciera que donde no existe coima y corrupción, y son baratos, no existe interés. Una ruta asfaltada donde se cotiza hasta a un millón de dólares el kilómetro, es de mayor interés para los poderes de facto. En un mega proyecto siempre existe una cadena de sanguijuelas y garrapatas que se benefician. Es la parte más dolorosa de nuestra administración oficial.

Rogamos al cielo para que el Sr. presidente tenga las luces necesarias para tomar las medidas correctas. Ante las ultimas tapas de este periódico y otros, sobre Itaipú y Yacyretá, no le queda otro remedio que cumplir su promesa de campaña: “combatir la corrupción, caiga, quien caiga”. Solo así los patriotas se alinearán a su lado, los cuarteles se llenarán de jóvenes idealistas y la administración de hombres honestos.

Atte.

(*) Técnico superior en electricidad, ingeniero agrónomo y máster en Planificación y Conducción Estratégica Nacional (IAEE).

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