San Pedro: intensificación productiva y dinamismo urbano por comercio y servicios

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La economía del departamento de San Pedro se ha vinculado tradicionalmente con la producción agrícola y pecuaria. En los últimos años se asiste a una profunda transformación en la matriz productiva, aunque esta es poco observada. En efecto, los cambios han ocurrido dentro de cada sistema productivo, tanto en el agrícola como en el ganadero. De un escenario productivo restringido en volumen y calidad se transita hacia nuevos esquemas de producción, con mayores requerimientos, donde aparece la productividad y la eficiencia como prácticas y valores principales.

En solo una década, la del 2000, las fuerzas productivas y los actores socioeconómicos han participado de la construcción del nuevo esquema productivo de una región extensa. En cierta medida se puede afirmar que en los últimos años los sistemas productivos del departamento han incorporado diversos aprendizajes, no solo técnicos, sino también de administración y marketing, logrando posicionar los productos agrícolas en mercados exigentes.

En la agricultura la transición más importante que se observa es la aparición de nuevos rubros, tanto en la agricultura familiar campesina como el sésamo, así como la irrupción de cultivos empresariales como la soja y el maíz. La modernización productiva y la eficiencia en el uso de los recursos productivos es la característica principal. La instalación de dos nuevas procesadoras de mandioca para la elaboración de almidón, así como los cultivos de banana, cítricos e inclusive hierbas aromáticas representan los cultivos de mayor relevancia para la agricultura familiar. Mientras el cultivo del algodón disminuye, el del sésamo se incrementa, no sin algunos problemas de baja productividad. Los cultivos de la agricultura empresarial como la soja y el maíz han experimentado un incremento notable en los últimos años. Finalmente, el cultivo del arroz aparece con un nuevo sistema productivo que de forma sostenida podrá dotar de mayor diversidad a la agricultura del departamento.

Una pequeña porción de agricultores familiares se aferra aún a los mecanismos de décadas pasadas, como la condonación de deudas, inclusive las que no están vinculadas a la producción agrícola y demás actitudes que refieren al antiguo escenario productivo exclusivamente de subsistencia. Otros agricultores familiares campesinos han logrado integrarse a cadenas de valor y mejorar sus niveles de vida.

Por el lado de la ganadería se transita de sistemas productivos hiperextensivos a modelos mucho más intensivos, alimentados por los precios de la carne en los mercados internacionales. El mejoramiento genético así como las inversiones en pasturas implantadas y en la administración de la producción ganadera, han logrado posicionar a San Pedro como uno de los departamentos con mayor cantidad de cabezas de ganado vacuno.

La intensificación productiva aparece entonces como el motor interno que provoca revoluciones en los sistemas productivos, favorecidos en gran parte por una mejor pero aun insuficiente conectividad vial entre las diferentes zonas del departamento y entre estas y el resto del país. El departamento de San Pedro se ha incorporado a la misma lógica productiva de los departamentos más dinámicos del país como Itapúa y Alto Paraná, principalmente en términos de productividad agrícola. De esta forma, San Pedro ya no produce solo para el autoconsumo, sino que se especializa cada vez más en la producción de productos destinados a los mercados que permiten a los actores incrementar sus ingresos provenientes de las actividades productivas.

Después de las ciudades puerto: ¿el renacimiento urbano de San Pedro?

Desde su construcción en los años 1970, dicho eje rutero ha dotado al departamento de San Pedro de una situación privilegiada: la Ruta Nº 3 constituía un corredor indispensable entre el Centro y el Norte de la Región Oriental. Mientras tanto, el río desempeñaba una débil actividad, que se tornaba secundaria. En la actualidad, el departamento de San Pedro experimenta una fase de expansión de sus tramos asfaltados que se presentan esta vez como ramas horizontales: dichos equipamientos no solo conectan a la ruta con el río sino que fortalecen la integración del departamento al resto de la Región Oriental. De ahora en adelante, San Estanislao y Santa Rosa del Aguaray se encuentran en dos puntos estratégicos, en la encrucijada de los principales ejes de comunicación del departamento.

San Estanislao ya puede sacar provecho de esta situación porque los ejes que la atraviesan ya han sido inaugurados y funcionan efectivamente: además de contar con un nuevo tramo que la vincula directamente a Asunción, la ciudad se ve beneficiada con las rutas San Estanislao-Salto del Guairá y San Estanislao-Villa del Rosario. Por su parte, Santa Rosa del Aguaray aún solo cuenta con dos ejes que se cruzan en su centro urbano: tramo de la Ruta Nº 3 y tramo San Pedro del Ycuamandiyú-Santa Rosa del Aguaray. Sin lugar a dudas, la inminente inauguración del tramo Santa Rosa del Aguaray-Capitán Bado tendrá un impacto muy positivo en el desarrollo de esta ciudad.

Desde los años 1970, el débil acompañamiento estatal en las políticas de colonización se tradujo por un empobrecimiento campesino, por el debilitamiento de las colonias y por fuertes corrientes migratorias que imposibilitaban el arraigo. En la actualidad, habría que preguntarse si el arraigo rural debe seguir siendo una perspectiva viable, en un contexto en que se imponen los modos de vida occidentales y urbanos. La constitución de una red jerarquizada de ciudades medianas y pequeñas representa un desafío de primer orden ya que esta dotaría al departamento de San Pedro de una estructura que revitalizaría las áreas rurales. A través de sus servicios, comercios, empleos y demás equipamientos, la red urbana interactuaría con las diferentes áreas rurales de San Pedro, dotándolas de un nuevo dinamismo. En efecto, si bien el área rural del departamento se encuentra relativamente poblada, esta acusa una pronunciada tendencia de decrecimiento demográfico.

Sin contar con políticas de ordenamiento del territorio, el libre curso de las fuerzas económicas y sociales fue capaz de activar una serie de centros urbanos en el departamento de San Pedro. Efectivamente, desde inicios de la década de 2000, las ciudades de San Estanislao y de Santa Rosa del Aguaray experimentaron un crecimiento sorprendente, constituyéndose en centros de referencia para todo el Norte de la Región Oriental. Otras ciudades, de menor influencia regional, surgen a lo largo de la Ruta Nº 3 y atienden a una demanda de carácter “local”. La porción Oeste del departamento, muy poblada al Sur y al centro, queda desprovista de ciudades lo suficientemente activas y dinámicas. Ciertamente, el reciente despertar de la actividad portuaria sobre el río Paraguay actuará como un vector de desarrollo urbano para ciudades como Villa del Rosario o Puerto Antequera.

Algo es seguro, se asiste a un surgimiento desordenado de ciudades que conforma una mínima red urbana, cuanto menos mal estructurada: vale decir que esta no cubre de manera homogénea el territorio departamental. La ausencia de una red jerarquizada (con ciudades medianas y pequeñas bien distribuidas) no permite organizar ni garantizar una estructura equilibrada del territorio. En ese sentido, el fortalecimiento de la red urbana permitiría crear una plataforma de instalación de servicios públicos (escuelas, servicios de salud, administración pública, etc.) cuya reorganización espacial aparece como urgente.

Diversos aprendizajes

En cierta medida se puede afirmar que, en los últimos años, los sistemas productivos del departamento han incorporado diversos aprendizajes, no solo técnicos, sino también de administración y marketing, logrando posicionar los productos agrícolas en mercados exigentes.

Producción moderna

En la agricultura se observa la aparición de nuevos rubros, tanto en la agricultura familiar campesina, como con el sésamo; así como la irrupción de cultivos empresariales, como la soja y el maíz. La modernización productiva y la eficiencia en el uso de los recursos productivos es la característica principal.

Actualmente, San Pedro experimenta una fase de expansión de sus tramos asfaltados, que se presentan esta vez como ramas horizontales: dichos equipamientos no solo conectan a la ruta con el río, sino que fortalecen la integración del departamento al resto de la Región Oriental.

La red urbana interactuaría con las diferentes áreas rurales de San Pedro, dotándolas de un nuevo dinamismo. En efecto, si bien el área rural del departamento se encuentra relativamente poblada, esta acusa una pronunciada tendencia de decrecimiento demográfico.

San Pedro ya no produce solo para el autoconsumo, sino que se especializa cada vez más en la producción de productos destinados a los mercados que permiten a los actores incrementar sus ingresos provenientes de las actividades productivas.

1970

Desde los años 1970, el débil acompañamiento estatal a las políticas de colonización se tradujo por un empobrecimiento campesino.