En 1880 surgieron los sindicatos de trabajadores y en 1884 se decidió que a partir del primero de mayo de 1886, mediante la Huelga General reclamarían en todo EE.UU, las ocho horas de trabajo.
El 1 de mayo de 1886 la huelga paralizó cerca de 12 000 fábricas a través de los EE.UU. En Chicago, que era el centro de la manifestación, 30 000 obreros hicieron huelga. El 3 de mayo ya eran más de 80 000 y para el 4 de mayo, todo Chicago estaba en huelga.
El mismo día, al atardecer, la lluvia hizo que unos 3000 manifestantes se retiraran quedando apenas unos 200 trabajadores. Fue ahí cuando de repente, 180 policías fuertemente armados se presentaron y cuando el capitán se volvió para dar las órdenes a sus hombres, una bomba estalló en sus filas. La policía transformó eso en una zona de fuego indiscriminado, matando a varios, entre ellos algunos policías.
La policía arrestó a ocho huelguistas por su supuesta participación en el incidente de la bomba y complicidad en el asesinato de los policías. El asunto era simple y estaba todo muy claro; todos fueron encontrados culpables y sentenciados a muerte, a excepción de uno, condenado a 15 años de prisión. Antes de su muerte cada uno de ellos habló de la siguiente manera:
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August Spies, nacido en Alemania en 1855. «Si la muerte es la pena por declarar la verdad, pues pagaré con orgullo y desafío el alto precio! ¡Llamen al verdugo!»
Albert Parsons, nacido en EE.UU en 1948. «¿Creéis que la guerra social se acabará estrangulándonos bárbaramente? ¡Ah no! Sobre vuestro veredicto quedará el del pueblo americano y el del mundo entero».
George Engel, nacido en Alemania en 1836. « ¿Por qué razón se me acusa de asesino? Por la misma que tuve que abandonar Alemania, por la pobreza, por la miseria de la clase trabajadora».
Adolf Fischer, nacido en Alemania en 1857. «El pueblo tomará nota de ello. Si yo he de ser ahorcado por mi amor a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad, entonces no tengo nada que objetar».
En defensa de los trabajadores, surgió un gran movimiento en Francia, Rusia, Italia, España, Alemania y por todo Estados Unidos. Al aproximarse el día de la ejecución, cambiaron la sentencia de dos de ellos a cadena perpetua y a otro lo encontraron muerto en su celda.
Al mediodía del viernes 11 de noviembre de 1887, que después sería recordado como «el viernes negro», los cuatro fueron ahorcados.
Más de medio millón de personas asistieron al cortejo fúnebre. Si bien a partir de 1938 se impuso la jornada laboral de ocho horas en todo el país, desde aquel día, cada 1 de mayo, en muchos países del mundo, este suceso es recordado como símbolo de dignidad de la clase trabajadora.
Fuente: http://madrid.cnt.es
Ejercicios que complementan esta material, en la página 9 de Tarea para la casa.
