¿En qué consiste?
El profesor plantea una pregunta, da unos minutos para que cada estudiante la piense por sí mismo y, luego, les pide que discutan sus reflexiones en pares, con un compañero que se ubique cerca. Esta técnica solo toma algunos minutos y permite energizar una clase, sobre todo si el profesor observa que los estudiantes están perdiendo interés.
¿Cómo la aplicamos?
a. El docente prepara algunas preguntas que tengan sentido ayudando a profundizar en la materia de la exposición de la clase.
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b. Durante la clase, el docente plantea la pregunta a todo el grupo, dando algunos minutos para que cada estudiante piense por sí mismo.
c. El docente pide a los estudiantes que se reúnan en duplas y que compartan sus reflexiones sobre la pregunta realizada. Es posible enfatizar que si hay diferencia de opiniones se intente aclarar cuáles son los puntos de concordancia y discordancia en la dupla.
d. Una vez terminado el tiempo, el profesor puede o bien retomar el tema, o bien pedir a las duplas que reporten el resultado de su discusión. En el caso de ser muchos estudiantes, es posible seleccionar al azar o voluntariamente a algunas duplas.
Fuente: ESPEJO, R. y otros. (2017). Manual de apoyo docente. Metodologías activas para el aprendizaje. Santigo de Chile.
