Los comuneros del Paraguay

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Los comuneros del Paraguay
Los comuneros del ParaguayArchivo, ABC Color

La palabra comunero tiene su origen en levantamientos populares que se produjeron en España en algunas «comunas» en contra de los abusos del poder del Rey. Mucho tiempo después, ocurrió un proceso similar en la entonces Gobernación del Paraguay.

En la primera mitad del siglo XVIII, un grupo de criollos en Paraguay se manifestaron en contra de los abusos cometidos por el gobernador español, y con el apoyo del cabildo, realizaron las denuncias correspondientes dando inicio a una larga revolución en nuestro territorio.

Una nueva autoridad para la Gobernación del Paraguay

El español don Diego de los Reyes Balmaceda asumió el cargo de gobernador del Paraguay en 1717. Su gestión de gobierno no fue bien aceptada por los vecinos de Asunción, puesto que algunas de las medidas económicas no les beneficiaban. Entonces, un grupo de vecinos realizó una denuncia al cabildo de Asunción, y este la derivó a la Audiencia de Charcas, desde donde enviaron a un «inspector» para comprobar si las denuncias eran ciertas. José de Antequera y Castro fue el juez designado, y tuvo una participación fundamental en la revolución y en la historia del Paraguay. Llegó en 1721 y se sintió identificado con los pobladores luego de la comprobación de las denuncias.

José de Antequera y Castro, gobernador

Una vez comprobadas las denuncias, José de Antequera mandó apresar a Balmaceda. Antequera es nombrado gobernador por el cabildo. El Virreinato del Perú –del que dependía la Gobernación del Paraguay– se opuso al nombramiento. Tiempo después, Balmaceda escapó de la cárcel y consiguió apoyo militar del gobernador de Buenos Aires para luchar contra los comuneros que habían tomado el gobierno. Desde entonces, se produce una serie de batallas entre los comuneros (los pobladores seguidores de Antequera) y las autoridades españolas que defendían a Balmaceda, apoyados militarmente por los jesuitas.

La primera batalla librada fue la de Tebicuary, el 25 de agosto de 1724 y resultaron ganadores los comuneros; pero los años de lucha fueron debilitando a las tropas hasta que, en 1735, un ejército español venció a los comuneros en la batalla de Tabapy –hoy Roque González– el 14 de marzo de 1735, dando por finalizada una de las revoluciones comuneras más largas desarrolladas en América.

Un castigo ejemplar para el ejercicio de la autonomía

Los castigos contra los comuneros paraguayos fueron muchos y muy duros. Eliminación de documentos que le daban cierta autonomía al cabildo; aumento de los impuestos, la quema de los documentos en los cuales los comuneros dirigieron al Paraguay y condena a muerte de los principales líderes comuneros. La ideología comunera contra el monopolio económico de los jesuitas y la defensa de la autonomía del Paraguay cerraban un capítulo de la historia. Sin embargo, la semilla de la revolución dará sus frutos años después con el proceso de la independencia.

Fuente: SÁNCHEZ QUELL, H. (1972) Estructura y función del Paraguay colonial. Asunción: Editorial Casa América.