Los niños son los más vulnerables en este tipo de situaciones y reciben todo tipo de agresiones físicas, psicológicas y emocionales. El objetivo final es construir un lugar seguro para los niños donde puedan crecer y desarrollarse como personas íntegras, sin el sufrimiento y el dolor que implican las guerras y los conflictos.
En agosto de 1982, la Asamblea General de la ONU en su periodo de sesiones de emergencia sobre la cuestión de Palestina, quiso hacer algo con el inmenso problema del gran número de niños palestinos y libaneses que habían sido víctimas de los actos de agresión de Israel, y decidió conmemorar esta fecha.
El objetivo es reconocer el dolor y el sufrimiento de estos niños y ser parte de un cambio de conciencia a nivel mundial para que todos nos impliquemos en esta causa. Con ello, se reafirma el compromiso de la ONU de proteger y velar los derechos del niño.
Aunque las agresiones a los niños están prohibidas en las leyes de la guerra, la realidad es que ellos son los que más sufren las consecuencias. Además del homicidio, la violencia sexual y el secuestro, muchos niños son reclutados como soldados y otros quedan abandonados sin ningún tipo de ayuda humanitaria. Escuelas y hospitales son atacados masivamente.
Cabe destacar lo siguiente: en los últimos diez años más de un millón de niños han perecido como resultado de guerras entre los adultos, por ser objetivos civiles o en combate como niños soldados. El número de niños heridos o discapacitados es tres veces mayor al de los muertos.
Frente a los horrores de la guerra, incontable número de niños ha debido enfrentar la angustia de la pérdida de sus hogares, pertenencias, y personas cercanas. Esto conlleva traumas emocionales que los marcan y cambian para siempre.
Por ello, en 2002 se adicionó un Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de los niños en los conflictos armados: prohíbe enrolar a niños y jóvenes menores de dieciocho años para utilizarlos en conflictos armados.
Las Naciones Unidas han adquirido un firme compromiso para proteger a la infancia. La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible incluye por primera vez una meta específica centrada en poner fin a todas las formas de violencia contra los niños.
