Con la pandemia se demostró la importancia de la higiene más que nunca. Los niños aprendimos a lavarnos las manos, secarnos y desinfectarnos con alcohol al 70 %. Además, aprendimos a no acercarnos mucho a los otros, taparnos la boca al toser o estornudar y poner a lavar nuestros tapabocas reutilizables luego de un uso. Hoy somos todos unos expertos campeones en el tema, pero también existen otras formas de mantener una higiene óptima de nuestro cuerpo.
Repasemos en primer lugar nuestra rutina diaria, aunque esta pueda variar de niño a niño. Por lo general nos despertamos bien temprano y vamos al baño, donde nos cepillamos correctamente los dientes con nuestro cepillo de dientes y un poco de pasta dental; nos lavamos la cara con agua y jabón, hacemos nuestras necesidades, nos duchamos con mucho entusiasmo, con agua y jabón; nos vestimos y peinamos y ¡estamos listos para el día que nos espera!
Lo siguiente es disfrutar de un delicioso y completo desayuno con cereales, leche, huevo y frutas, idealmente. Y no olvidamos cepillarnos nuevamente los dientes después de comer, ya que esto nos ayuda a prevenir las molestas caries. Para algunos ya es hora de ir a la escuela; para otros es momento de hacer ejercicio en familia. Sea cual fuera la rutina que seguimos es importante realizarla siempre que se pueda, para no olvidar los pasos que nos ayudan a llevar una vida saludable.
Después de disfrutar del almuerzo, volvemos a limpiar nuestros dientes mediante un buen cepillado y quizás nos tomamos una siesta, o nos tomamos un momento para estudiar, pintar o jugar. A la noche, antes de dormir, nos higienizamos nuevamente y nos ponemos ropa cómoda para ir a descansar. Recordamos que dormir bien es algo muy importante para tener energía al día siguiente. Tratemos de no estar prendidos a la televisión hasta muy tarde ni comamos comida muy pesada antes de acostarnos.

