Se desarrollan lentamente, alcanzando su madurez solo cuando han transcurrido cerca de tres décadas. Eso significa que nuestros niños, adolescentes y jóvenes adultos están todavía en un proceso de maduración y en un desarrollo continuo de sus funciones ejecutivas. Por eso, sabiendo cuán a menudo nuestras expectativas están desfasadas con la realidad, ¿tenemos el entendimiento o la actitud correcta acerca del desarrollo y la educación de las conductas que se centran en las funciones ejecutivas? ¿Enseñamos específicamente a los niños los niveles necesarios para desarrollar sus funciones ejecutivas de una manera sistemática? ¿Se corresponden nuestras expectativas con los niveles de desarrollo de los niños?
A menudo pensamos que si enseñamos algo, está aprendido, y que si decimos algo, lo han oído. Resulta frustrante para los educadores repetir una idea una y otra vez antes de que el niño lo haya entendido o reaccione. Muchos educadores se preguntan qué están haciendo mal cuando parece que los alumnos no entienden una idea si no la escuchan unas cuantas veces.
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Las funciones ejecutivas requieren un tiempo para establecerse, desarrollarse y madurar, por lo que es importante tener en mente una visión a largo plazo. Enseñar cómo somos es el principio que hace fundamental que eduquemos las funciones ejecutivas desde dentro hacia afuera. Al estudiante no se le debe enseñar a aprender basándonos en una estructura exterior, con sistemas de control rigurosos e inflexibles, ni con una lista universalmente preestablecida de expectativas. Ellos necesitan experiencias para aprender desde adentro, haciéndoles despertar la emoción excitante de que aprender es interesante, incluso divertido, y que ellos tengan alguna medida de control a lo largo del proceso de aprendizaje.
Componentes que intervienen en todas las funciones ejecutivas
Existen ocho componentes para desarrollar y fortalecer todas las funciones ejecutivas: relaciones, puntos fuertes y puntos débiles, autonomía y autorresponsabilidad, visión previa y revisión, motivación e incentivos, análisis y síntesis, ritmo y rutina, y explícito e implícito.
La combinación de estos componentes fortalece cada una de las funciones ejecutivas, de manera que la función ejecutiva llegue a ser más fácil de desarrollar en la vida diaria.
EJERCITARIO 10
Teniendo en cuenta la información recibida, describe brevemente cómo se desarrollan las funciones ejecutivas
Fuente: PAULA MORAINE. Las Funciones Ejecutivas del estudiante. Narcea, S. A. Ediciones Madrid
