2. Los hombres deben ceder los mejores asientos o lugares a las mujeres.
3. La persona que llega al espectáculo después de iniciada la función debe esperar para ingresar en los intervalos.
4. Si un hombre llega a la función y encuentra que su asiento ha sido ocupado por una señora, debe suponer que sucedió solo por una equivocación, y renunciará enteramente y en silencio a su derecho.
5. En una obra de teatro, es un acto descortés dar la espalda a la escena. Es una ofensa a los actores y a las personas que asisten a la obra por considerarla digna de su atención.
6. Se debe evitar conversar o hacer cualquier otro ruido en medio del espectáculo, llamar la atención de las personas inmediatas para pedirles o hacerles explicaciones relativas al acto que presencian, reír a carcajadas en los pasajes chistosos de una pieza dramática, prorrumpir en exclamaciones bulliciosas en medio del silencio general, y romper en aplausos inoportunos o prolongar los que sean oportunos hasta llegar a molestar a los concurrentes.
7. No es aconsejable arriesgarse a ser las primeras personas en aplaudir, sino unirse al aplauso general.
8. Cuando un actor o ejecutante sufre una involuntaria equivocación, la benevolencia, que es tan propia de las personas bien educadas, prohíbe que se manifieste ningún signo de desaprobación que sea capaz de aumentar su malestar.
9. Es impropio de las personas bien educadas el chiflar a un actor o músico poco hábil.
Reglas para los aplausos
1. El palmoteo en la comedia debe ser corto.
2. En la tragedia puede ser más largo.
3. El aplauso ruidoso es insoportable.
4. En las piezas concertantes, no siempre es oportuno el aplauso, por el riesgo de destruir el efecto de las melodías parciales y de las transiciones.
Fuente: Manuel A. Carreño. Urbanidad y buenas maneras, Ed. América.
