Dedo en martillo

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Si el dedo está caído, parece una goma y no puede agarrar objetos, ni escribir mensajes en el celular, es probable que padezca lo que se llama “dedo en martillo”, una lesión o rotura en el hueso del dedo de la mano.

El doctor Jesús Marín, cirujano plástico y de manos, refiere que una señal de la presencia del “dedo en martillo” es la dificultad de la prensión de uno de los dedos, es decir, no se puede mensajear en el celular, agarrar objetos, ni utilizar la computadora, por ejemplo.

“Se puede presentar una lesión tendinosa y una fractura, en la que se rompe el hueso de la tercera falange. Ambos son graves y requerirán tratamiento quirúrgico”, indica.

Señala que en la “lesión tendinosa cerrada pura hay dos clasificaciones: la primera es la rotura, y la segunda es la elongación. La lesión también puede ser abierta”.

El dedo en martillo es una deformidad traumática en la que cae el hueso denominado de la tercera falange. “Esta deformidad puede ser aguda o crónica”, agrega.

El especialista indica que a su criterio la técnica que debe llevarse a cabo deberá ser quirúrgica. “El dedo en martillo se puede presentar en especial en el dedo medio, anular y el meñique”; sin embargo, también pueden verse afectados los dedos indicador y el pulgar, añade.

Las personas jóvenes son las más afectadas, y esta deformidad puede deberse a un proceso traumático o a un corte, según informa. Se presentan en grupo de trabajadores de imprenta, mecánica, panadería, chapería y en deportistas.

Fases aguda y crónica

Indica que el tratamiento se lleva a cabo tanto en la lesión aguda y como en la crónica. “La primera se refiere a aquellas personas que consultan antes de los quince días, y la crónica se basa en las que realizan la consulta posterior a los quince días de sufrir la lesión”, explica.

El tratamiento en la aguda consiste en la colocación de “férulas estáticas y dinámicas, por cuatro o seis semanas, dependiendo del caso particular del paciente. Las férulas pueden ser de plástico, yeso, acrílico, etc. También están las dinámicas, que se colocan entre las dos a tres semanas de colocación de las férulas estáticas, dependiendo de la evolución del paciente, a fin de empezar a movilizar el dedo”.

El doctor Marín afirma que el mejor procedimiento ante un dedo en martillo es la cirugía, que es más segura y, por ende, los dedos se pueden volver a utilizar más rápidamente. El tratamiento con férulas puede fallar si no se lleva a cabo adecuadamente, ya que el dedo en primer lugar se deberá mantener inmovilizado por un tiempo, y esto es difícil en las personas que trabajan.