El viaje de Niñasol

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Te invito a disfrutar de un mundo de fantasía leyendo una obra de María Luisa Artecona de Thompson, una insigne escritora, docente y poetisa paraguaya.

El domingo 7 de febrero a las once. Niñasol viajó hasta Cieloclaro. Un país de maravilla. Un lugar que casi no se puede creer por todo lo hermoso que luce. Las casas tienen ardes y techos de nácar y puertas de cristal transparente por donde la luz pasa sin pedir permiso. En realidad… allí no se conoce el permiso. Esas son cosas de la Tierra y Cieloclaro no figura en el mapa de geografía terrena. Está muy lejos. No lo pueden ver los astrónomos ni los astronautas.

¡Qué cosas! ¿Cómo podemos hacer para conocerlo? Nada. Simplemente soñar. Cerrar los ojos, sonreír y…ya está.

¡Ah!, los jardines, las fuentes y los ríos y los mares y las montañas, no sé cómo explicarlo. Son al mismo tiempo pintados y de veras. Se puede arrancar arrayanes de los jardines. Se puede beber el agua de las fuentes. Se puede navegar en botecitos de papel sobre los ríos. Se puede columpiar sobre las olas bien agarraditos de una rama seca o viva como lo hacen las gaviotas.

Las calles y los paseos son de piedra bien pulidas, brillantes o extrañamente luminosas porque en Cieloclaro no hay electrificación, ¡qué va!

Todo brilla cuando hay que caminar y trabajar y todo se apaga para descansar,

¡Y que confiterías!

¡Qué ramos generales!

¡Qué tiendas!

¡Qué circos!

¡Qué plazas!

¡Qué chocolaterías!

¡Qué cremerías!

¡Qué pastelerías!

¡Qué escuelas, señor mío, sin pizarrones, sin tizas, sin borrador!, porque el aire borra, porque la maestra con solo abrir el corazón, los chicos aprenden a sumar, a restar, dividir, multiplicar o conjugar ciertos verbos como armar, perdonar, agradecer, ayudar, acompañar y otros tantos.

Hacía más o menos 20 años que Niñasol había recibido la invitación del rey de ese inaudito país. Pero ella no quería dejar sola a su mamá, ni a sus hermanos, ni a sus amigos ni a la directora de la escuela donde enseñaba. La mamá decía:

—¿Por qué no vas, Niñasol?

—No quiero dejarte sola. No sé si voy a poder sin tus mimos, mamá. —A lo que la mamá le decía que podía volver.

—Pero no sé si podré volver, porque en la invitación del rey dice que tiene para mí un trabajo para siempre.

—Y qué, si vas a ganar bien yo me voy.

—Es cierto mamá. Claro, yo pensaba en mi poquito sueldo de aquí. En ese único billete de G.100 000 que recibo cada mes.

—Seguro que podes volver. Y si no, yo te espero.

Sobre el libro

Título: El viaje de Niñasol

Autora: Marialuisa Artecona de Thompson

Editorial: Centro Editorial Paraguayo SRL