Está comprobado que cuanto más se involucran los padres, mejor les va a los estudiantes. Al mostrar en forma práctica su interés por la educación, los padres mandan un mensaje concreto a sus hijos de que la escuela es algo serio e importante.
Los jóvenes se sienten supervisados y esto tiene un efecto positivo en la dedicación, la conducta y el rendimiento escolar.
Por otro lado, al involucrarse desde temprano en el año lectivo, los padres podemos identificar áreas en las que nuestros hijos necesitan apoyo y junto con los maestros podemos diseñar un plan para superar cualquier dificultad.
Lo más básico es la comunicación. Dialogar con ellos cada día realizando preguntas básicas: “¿Cómo te fue hoy en la escuela?” o “¿qué aprendiste hoy?”, no solo es importante como punto de partida si es que nuestro hijo/a ha tenido algún problema, o necesita ayuda en algún aspecto, sino también para saber lo que sucede en el aula.
Chequear sus mochilas cada noche y leer los avisos de la escuela es otra forma de estar enterados de lo que pasa. Leer junto a ellos y responderles a tiempo les brinda satisfacción y demuestra interés en la escuela.
Ir a los eventos que organiza la escuela es otra forma de participar activamente. Cuando los padres visitamos la escuela, les brindamos seguridad, como también orgullo de poder compartir con ellos sus trabajos y el lugar donde pasan tanto tiempo. Además, es una oportunidad de dialogar con los maestros, que es esencial.
En esta era tecnológica, muchos maestros y profesores se comunican a través de sus correos electrónicos, proporcionando así otra forma de comunicación mucho más rápida y simple, cuando no es posible visitar la escuela en horarios laborales.
Fuente: Mariela Dabbah, “Ayude a sus hijos a triunfar en la escuela”.
