Hace muchos años, un poderoso rey deseaba tener un hijo que le heredase, pero el cielo le envió una hija, tan rubia como el oro y con los ojos verdes como esmeraldas.
El rey adoraba a su preciosa hija, pero pasados los años empezó a preocuparse. Su marido —pensaba— deberá ser un hermoso príncipe.
Por aquellos días nació un niño en una humilde cabaña del bosque. Era hijo de un pobre leñador.
El rey llamó a su adivino y consultó el porvenir de su hija, y el mago le dijo que la princesa se casaría con un hijo del leñador del bosque.
El rey maldijo este augurio y se dirigió al monte vestido de cazador.
Allí encontró a los padres del niño y les dijo: —Sé que tienen un hijo muy trabajador y obediente y me gustaría que trabajase a mi servicio—.
Los padres, aunque apenados, agradecieron al rey sus palabras y dejaron que su hijo fuese en su compañía.
El rey lo subió a la grupa de su caballo y se alejó. Cuando estuvo dentro del bosque arrojó al niño en lo hondo de un pozo profundo.
Afortunadamente, el pozo estaba seco y el muchacho, al caer, solo sufrió un buen golpe.
Una pastora que apacentaba su rebaño lo vio todo y con una soga sacó al niño del pozo y lo llevó a su casa para curarle las heridas. Desde aquel día el niño ayudó a la buena mujer.
Pero un día en el que el rey pasó nuevamente por allí vestido de cazador, llamó al joven y obsequiándole dinero y dulces le ordenó que llevase una carta urgente a la reina. El rey escribió a su esposa que detuviese al muchacho que portaba la carta y le hiciera encarcelar.
El joven partió ignorando su destino, pero afortunadamente en el sendero se encontró con un adivino, a quien preguntó el camino que debía seguir para llegar al palacio.
Sobre el libro
Título: El príncipe malo
Editorial: Ediciones Susaeta SA.
Fuente: https://bit.ly/2MXpwY7
