Gulliver era el tercer hijo de un pequeño estanciero de Nottingham, en Inglaterra.
Al cumplir los catorce años fue enviado al colegio Emmanuel. Cuando terminó el colegio, estuvo cuatro años estudiando medicina y trabajando junto al doctor Bates, el mejor cirujano de Londres.
Estudió, además, matemáticas y astronomía, conocimientos muy útiles para quien, como él, se proponía navegar.
Luego estudió física, durante dos años y medio. Entonces el cirujano con quien había trabajado, lo propuso como médico en un barco.
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Durante tres años y medio estuvo navegando, en calidad de médico de a bordo.
En Londres conoció a Mary Burton, cuando fue a comprar un sombrero.
Esa compra acabó con su vida de soltero. Se le pasaron las ganas de navegar y se casó con Mary Burton.
Pasaron dos años muy felices. Pero falleció el doctor Bates con quien Gulliver tenía su clínica, y quedó con muy pocos pacientes. Tuvo que volver entonces a ejercer su profesión en los barcos.
Así conoció al capitán del «Antílope», que le ofreció un mejor salario si iba con él a ejercer la medicina en su barco… y ese fue el comienzo de las increíbles aventuras de Gulliver.
En una travesía, una terrible tempestad hizo naufragar al «Antílope».
Gulliver fue el único sobreviviente, que pudo salvarse, aferrándose a un madero, resto del naufragio.
Arrastrado por vientos y mareas llegó a tierra, donde lo primero que hizo fue ponerse de rodillas y dar gracias a Dios por salvar su vida.
Caminó luego por los alrededores de la playa, y llegó a la conclusión de que aquel era un paraje totalmente deshabitado.
Entonces, agotado por el esfuerzo de haberse mantenido a flote en medio de la tormenta durante tantas horas, se tendió en la tierra próxima a la playa, y de inmediato, quedó profundamente dormido.
Nueve horas después, lo despertó la luz del sol al darle de lleno en la cara.
Quiso levantarse y no pudo. ¡Estaba inmovilizado en tierra, por multitud de pequeños cables, atado a todo su cuerpo, sus brazos y sus piernas, y sujetos a estacas bien clavadas en el suelo!
Hasta sus cabellos habían sido trenzados y atadas las trenzas a las estacas. Sintió que algo avanzaba por sus piernas, pasaba por su panza y se paraba en su pecho.
Miró y vio a varios hombres diminutos vestidos como guerreros y armados hasta los dientes que le apuntaban a la cara con sus flechas.
Con el rabillo de los ojos pudo ver que se aproximaba otro minúsculo personaje, este vestido de un modo distinto a los demás, como si fuera un príncipe o el general de un verdadero ejército que lo rodeaba.
Sobre el libro
Título: Los viajes de Gulliver
Autor: Jonatham Swift
Editorial: El Lector
