La misma historia humana ha demostrado el poder terapéutico de la música, un ejemplo es el de David, quien fue llamado a tocar el arpa para levantar la depresión neurótica de Saúl.
La música también tiene una gran influencia en el aprendizaje del niño por los efectos sobre el cerebro y la mente humana (cuántos han revivido gracias a la música).
La ciencia se ha encargado de demostrar cómo los sonidos musicales llegan al cerebro y le afecta. El tálamo (asiento de todas las sensaciones, emociones y sentimientos estéticos) recibe el sonido y automáticamente incita la corteza del cerebro donde se asientan los elementos más elevados como el pensar y razonar. De esta manera, el sujeto alcanza una vida mental relajada expulsando estados depresivos, ansiedad, miedo, rabietas, etc.
Cómo planteamos la música en las escuelas
Con la música en las escuelas no se busca formar profesionales en el área musical; se pretende aprovechar el carácter espiritual, estético y formativo que ella encierra, por encima de lo intelectual.
Es tan necesario hacer germinar en la vida y en el accionar social de los niños-adolescentes ese ambiente saludable, emotivo, alegre, motivador, que sean estos mismos los soportes y espejo para la dulzura del corazón, firmeza del carácter y equilibrio de todas sus facultades. No se puede formar solo hombres capaces.
El canto, el ritmo, la danza, la plástica animada son efectivos en la educación de los niños, por ejemplo, con las variadas actividades emprendidas por el niño va autoestimulándose comunicando su emoción, su gracia, su contento que además permite producir en su interioridad fenómenos placenteros marcando huella para su vida madura.
El niño siente atracción por el encanto de los sonidos de la música, camina hacia ella con alegría y se vuelca con la totalidad de su ser.
Ejercicios rítmicos
* Pulso
Se pueden realizar palmaditas, pisadas, saltitos, utilizando también materiales reciclados como: tapitas, monedas, plásticos, etc. (en tiempo normal y continuo).
