Mentiras
Mi hijo dice mentiras ¿Qué hago? Existen diferentes tipos de mentiras, las de exploración, son aquellas que el niño dice para ver la reacción de los padres; las de alardear, historias exageradas que cuenta el niño para superar a los demás; mentiras fantásticas, el niño mezcla la realidad con la fantasía; las de encubrimiento, aquellas que el niño cuenta para que no lo castiguen.
Sea cual sea el tipo de mentira que tu niño implemente, aquí van algunos consejos.
Mantén la calma y recuerda que es posible que tu hijo, de verdad, esté confundiendo la fantasía con la realidad, sobre todo, si tiene menos de seis años.
. Recuérdale a tu hijo que, si te dice la verdad, le reconocerás su mérito por haberlo hecho, y el castigo será menor.
Autoestima
La autoestima es la aceptación y valoración a uno mismo. Requiere la valoración de las propias cualidades y aptitudes, así como la capacidad de tenerse confianza y respeto. Se construye desde que nacemos, y las actitudes de nuestros padres son muy importantes para tenernos confianza y ser capaces de valorarnos. Se expresa en la valentía y en la templanza con que afrontamos los problemas que se nos presentan a lo largo de nuestras vidas, y en las distintas decisiones que deben asumir. Es fundamental para poder actuar con madurez y responsabilidad.
Dar ánimo y confianza
Enfoquemos en el esfuerzo más que en el resultado. Puesto que no estamos buscando "la perfección", vamos a alentar al niño en "su esfuerzo". Lo que cuenta es que el niño se está esforzando por hacerlo mejor.
Las equivocaciones no significan fracasos. Es importante que examinemos lo que esperamos de nuestro hijo, si esperamos "la perfección" no le vamos a permitir equivocarse. Si lo que esperamos de nuestro hijo es su interés en querer aceptar una tarea o una responsabilidad y cumplirla, comprenderemos que las equivocaciones son parte del proceso y que hay que seguir dándole ánimo para que siga adelante.
Ayudemos al niño a desarrollar la valentía de ser imperfecto. En este proceso de desarrollo hay que transmitirle al niño que uno puede equivocarse, que él no tiene porqué ser perfecto. El saber que uno no es perfecto, pero que, no obstante, uno vale, es un componente básico de una sólida autoestima.
