San Mbiquicho (4)

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¿Estás preparado para conocer el final de esta entretenida obra? De ser así, lee con mucha atención y completa las actividades propuestas.

Cuando se acortó la distancia, pudieron ver que era Mbiquicho, jineteando el potro negro, que ya no era salvaje, sino que venía al paso, mansamente.

Al llegar frente a la iglesia, no se detuvo el caballo, sino que con paso que parecía respetuoso entró en el templo, hizo una especie de reverencia frente al altar: la inclinación, arrojó al suelo a Mbiquicho, deslizándolo por sobre el lomo y el pescuezo del montado.

Mbiquicho cayó primero de rodillas y luego de bruces, con los brazos extendidos. El caballo dio media vuelta y salió del templo.

Ante el silencioso estupor de toda la población allí reunida, dio unos pasos, se le doblaron las patas, cayó de costado y expiró.

Mbiquicho, frente al altar, también estaba muerto.

No tardó en correr la versión de que el demonio había entrado en aquel caballo salvaje. Y que solo un hombre bueno, piadoso y valiente como Mbiquicho podía haberlo domado y expulsado del animal, al precio de su propia vida.

Enterraron al domador con los modestos honores que su fe sencilla les dictó.

Desde aquel día se refirieron a él como San Mbiquicho y los lugareños lo tuvieron como santo patrono de los domadores.

Sobre el libro

Adaptación: Raúl Silva Alonso

Título: San Mbiquicho

Editorial El Lector

Actividades

1. Responde las preguntas.

a. ¿Qué habilidad especial tenía Mbiquicho?

b. ¿Qué suceso le valió la fama y el respeto de los lugareños?

c. ¿Por qué razón terminaron refiriéndose a él como San Mbiquicho?

2. Describe.

a. Las características físicas de Mbiquicho.

b. La rutina diaria de Mbiquicho.

c. El temperamento de Mbiquicho.

3. Completa el cuadro sobre el texto leído.

- Introducción

- Nudo

- Desenlace

4. Describe la imagen.