Cuando se acortó la distancia, pudieron ver que era Mbiquicho, jineteando el potro negro, que ya no era salvaje, sino que venía al paso, mansamente.
Al llegar frente a la iglesia, no se detuvo el caballo, sino que con paso que parecía respetuoso entró en el templo, hizo una especie de reverencia frente al altar: la inclinación, arrojó al suelo a Mbiquicho, deslizándolo por sobre el lomo y el pescuezo del montado.
Mbiquicho cayó primero de rodillas y luego de bruces, con los brazos extendidos. El caballo dio media vuelta y salió del templo.
Ante el silencioso estupor de toda la población allí reunida, dio unos pasos, se le doblaron las patas, cayó de costado y expiró.
Mbiquicho, frente al altar, también estaba muerto.
No tardó en correr la versión de que el demonio había entrado en aquel caballo salvaje. Y que solo un hombre bueno, piadoso y valiente como Mbiquicho podía haberlo domado y expulsado del animal, al precio de su propia vida.
Enterraron al domador con los modestos honores que su fe sencilla les dictó.
Desde aquel día se refirieron a él como San Mbiquicho y los lugareños lo tuvieron como santo patrono de los domadores.
Sobre el libro
Adaptación: Raúl Silva Alonso
Título: San Mbiquicho
Editorial El Lector
Actividades
1. Responde las preguntas.
a. ¿Qué habilidad especial tenía Mbiquicho?
b. ¿Qué suceso le valió la fama y el respeto de los lugareños?
c. ¿Por qué razón terminaron refiriéndose a él como San Mbiquicho?
2. Describe.
a. Las características físicas de Mbiquicho.
b. La rutina diaria de Mbiquicho.
c. El temperamento de Mbiquicho.
3. Completa el cuadro sobre el texto leído.
- Introducción
- Nudo
- Desenlace
4. Describe la imagen.
