PIRAPÓ, Itapúa (Juan Augusto Roa, de nuestra redacción regional). La escuela es una de las de mayor infraestructura y mejor equipadas para este tipo de enseñanzas y depende administrativamente del Servicio Forestal Nacional (SFN). Cuenta con la mitad de alumnos de su capacidad.
Funciona en las instalaciones del ex Centro de Desarrollo Forestal (Cedefo), un proyecto de investigación iniciado en la década de los 80 e impulsado por el Gobierno del Japón. Es una institución de enseñanza superior al que asisten jóvenes con el bachillerato concluido, en su gran mayoría hijos de familias rurales de condición humilde. Además de educación, allí reciben alimento y alojamiento sin costo, en un régimen de internado.
El curso dura dos años y los jóvenes egresan con el título de Técnico Superior en el área de las Ciencias Forestales, con formación integral en materia de administración y gestión de fincas agroforestales e industrias forestales.
Las instalaciones pueden albergar cómodamente hasta a 80 estudiantes, pero la matrícula actualmente es de apenas 40 alumnos. Existen dos factores que intervienen en este fenómeno, uno de ellos es la falta de mayor promoción y el otro es presupuestario, pues mayor cantidad de estudiantes implica más gastos de alimentación.
“Antes estábamos con apenas 19 alumnos, pero en los últimos dos años logramos remontar la cantidad mediante una campaña de promoción que hicimos” sostuvo el director del Centro, ingeniero Darío Giménez.
El directivo admitió que se necesita mayor promoción del colegio, para que más jóvenes tengan oportunidad de estudiar una carrera de rápida salida laboral, y muy apreciada en esta región del país.
“Nuestros alumnos hacen sus pasantías en empresas de la zona y casi en su totalidad son contratados luego por esas mismas empresas, porque egresan con un alto nivel de formación” indicó el ingeniero forestal.
Agregó que también están trabajando para lograr la autosustentabilidad de la escuela mediante la cría de animales de corral y el cultivo en huertas.
Para las prácticas tienen cuatro viveros con capacidad para 65.000 plantines y una chacra de 50 hectáreas.
Nuevas mejoras tecnológicas
El Centro incorporó recientemente inversiones por unos G. 1.000 millones en mejora de infraestructura. Entre ellas está la adquisición de una secadora de madera, equipo que le permite realizar en pocos días un proceso de secado de la materia prima que tradicionalmente lleva de dos a tres meses.
También está prevista la puesta en funcionamiento de una impregnadora de madera, un equipo instalado por los especialistas japoneses que trabajaron en el ex CEMA, pero que nunca se usó por falta de conocimientos técnicos. Mediante el proceso de impregnación las maderas blandas adquieren durabilidad y resistencia a plagas y el clima, explicó el ingeniero Giménez.
