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Alcachofa (Cynara cardunculus var. scolymus)
La alcachofera, alcachofa o alcaucil, entre otros numerosos nombres vernáculos, es una planta originaria del Mediterráneo, cultivada como alimento en climas templados. Una de sus principales virtudes es que se trata de un alimento diurético, que ayuda a eliminar toxinas y evita la retención de líquidos. Gracias a su aporte de potasio, las alcachofas son altamente recomendables para bajar el ácido úrico o tratar afecciones, como la gota, la artritis y demás patologías reumáticas. Asimismo, destaca por el hecho de proporcionar ácidos para reducir los niveles de colesterol en la sangre y disminuir la presión arterial. De este modo, el consumo de alcachofas –ya sea incorporándolas en la dieta, a modo de infusión o en cápsulas– beneficiará a las personas con problemas de este tipo. También estimulan la producción de bilis, por lo que será apropiada contra las enfermedades hepáticas, y rebaja los niveles de azúcar en la sangre, ayudando a prevenir y tratar los casos de diabetes. El alcaucil, fruto de la alcachofera, posee también altos niveles en fibra, que tanto favorece el tránsito intestinal. Se acostumbra poner a hervir 10 hojas de alcaucil en 1 litro de agua y beber esa infusión por las mañanas para obtener sus propiedades.
Alcaravea (Carum carvi)
También se la conoce como comino del prado, ya que, efectivamente, tiene un gran parecido con el comino, tanto en aspecto como en sabor, aunque su semilla es de mayor tamaño y ligeramente curvada, tiene un sabor picante y un aroma parecido más al anís. En cuanto a sus virtudes, al igual que el hinojo y el anís, los frutos de la alcaravea son tónicos , aperitivos, diuréticos y evitan las flatulencias, las cuales ayudan a expulsar. La carvona que contiene actúa sobre la musculatura intestinal, regulando el tránsito y ayudando a la digestión. Como digestivo, se puede tomar en infusión, ½ cdita. de semillas en una taza de agua hirviendo, después de las comidas. En el norte de Europa sirve de base para un licor casero muy digestivo llamado kümmel, macerando en frío las semillas en alcohol o aguardiente seco. Además, forma parte de diversas mezclas de especias, como el ras el hanout de la cocina magrebí, y se usa a nivel industrial para aromatizar lociones, jabones y jarabes. La alcaravea se puede encontrar, tanto en semillas como molida, en tiendas de especias y herboristerías.
Aloe (Aloe vera (L.) Burm. f.)
Hay más de 250 diversas variedades reconocidas de aloe, de las cuales, solamente tres o cuatro tienen características curativas o medicinales significativas. La más potente de estas, rica en vitaminas, minerales, aminoácidos y enzimas es aloe vera. Se utiliza el jugo espeso de las hojas (jugo parduzco y amargo, que escurre espontáneamente del corte de la hoja fresca) y el gel de las hojas (líquido viscoso, incoloro y transparente obtenido del corte longitudinal completo de la hoja fresca). Su uso como laxante y cicatrizante está avalado por estudios clínicos. La aloína, colagoga, estomacal, laxante y purgante, contenida en la savia de las células pericíclicas del aloe vera representaba para los antiguos un verdadero elixir de larga vida. El gel incoloro del corazón de las hojas del aloe vera es astringente, bactericida, béquico, cicatrizante, fungicida, antiinflamatorio, hemostático y virulicida, la parte más activa de la planta. Anestesia los tejidos, alivia las picaduras de insectos, combate con éxito la fiebre y el estreñimiento, dilata los vasos capilares y clarifica la sangre. En dermatología, el gel del aloe vera revitaliza los tejidos, "digiere" las células muertas, hidrata las pieles secas y penetra profundamente la dermis para su mayor beneficio.
