Aromáticas y medicinales

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Las plantas constituyen la farmacia de la naturaleza y, por ello, los científicos las estudian constantemente, descubriendo día a día nuevas y prometedoras propiedades. En esta página iremos analizando algunas de ellas, pero solamente en el sentido de presentarlas para que el lector las descubra y conozca. Antes de hacer uso de estas plantas en sentido medicinal, debe consultar a su médico de cabecera.

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Ricino (Ricinus communis)

Es un arbusto o pequeño árbol de grandes hojas en forma de abanico, flores apétalas de color naranja, fruto cubierto de espinas blandas, de color pardo anaranjado y semillas parecidas a las arvejas; puede alcanzar hasta 12 m de altura. De tallo grueso, leñoso y hueco, que, al igual que los peciolos, nervios e incluso las propias hojas, en algunas variedades, puede tomar un color púrpura oscuro y suele estar cubierto de un polvillo blanco, semejante a la cera. Las semillas son muy tóxicas, por la presencia de una albúmina llamada ricina, ya que basta la ingestión de unas pocas, masticadas o tragadas, para que se produzca un cuadro de intensa gastroenteritis con deshidratación; puede dañar gravemente el hígado y el riñón e incluso producir la muerte. Es una de las toxinas biológicas más potentes que se conocen. El aceite de ricino, obtenido por prensado de las semillas y calentado para destruir la ricina, es uno de los purgantes más reputados, debiéndose su acción al ácido ricinoleico, pero tiene el inconveniente de su desagradable sabor. A diferencia de las propias semillas, no es tóxico. Desde tiempos faraónicos se utiliza la planta de ricino con fines medicinales. La aplicación más conocida es como purgante. Una dosis típica contiene entre 10 y 30 ml de aceite de ricino. La reacción se produce a las dos o cuatro horas de haber suministrado la dosis. En la actualidad, también se utiliza en la industria de pinturas y barnices, así como para la fabricación de lubricantes y líquidos para frenos.

Romero (Rosmarinus officinalis L.)

Es un arbusto aromático, leñoso, de hojas perennes, muy ramificado, que puede medir hasta 2 m de altura. Se cría en todo tipo de suelos, preferiblemente los secos y algo arenosos y permeables, adaptándose muy bien a los suelos pobres. Del romero se utilizan sobre todo las hojas y, a veces, las flores. Es una de las plantas medicinales más versátiles y con más propiedades, además de ser muy arómatica y se utiliza como especia para saborizar infinidad de platos. Unas ramitas de romero realzan agradablemente el aroma de cualquier salsa, y al usarla en carnes grasas ayuda poderosamente a la digestión y evita dificultades gástricas. Es una planta rica en principios activos. Con el aceite esencial que se extrae directamente de las hojas se prepara alcohol de romero, que se utiliza para prevenir las úlceras. También se emplea para tratar dolores reumáticos y lumbalgias. Se puede preparar un vino diurético y fortalecedor (200 g de hojas frescas de romero y 60 g de hojas secas, maceradas durante 15 días en un litro de vino), o un elixir de belleza procediendo del mismo modo, pero con alcohol. En forma de té, el sabor no es muy agradable al paladar por ser una hierba amarga. Se utiliza en fricciones, como estimulante del cuero cabelludo (alopecia). La infusión de hojas de romero alivia la tos, y es buena para el hígado y los espasmos intestinales. Debe tomarse antes o después de las comidas. El humo de romero sirve como tratamiento para el asma. El alcanfor de romero tiene efecto hipertensor (sube la tensión) y tonifica la circulación sanguínea. Por sus propiedades antisépticas, se puede aplicar por decocción sobre llagas y heridas como cicatrizante. Además, es una excelente planta de interior debido al agradable aroma que desprende.

Rompepiedras (Lepidium Latifolium)

Desde la antigüedad, esta planta fue apodada rompepiedra por sus efectivas propiedades medicinales que hacen que las piedras o cálculos en los riñones se disuelvan rápidamente y el cuerpo proceda a eliminarlos mediante la orina. Es una planta silvestre que crece comúnmente en países que tienen clima tropical, su presencia es abundante en bosques tropicales y selvas del Amazonas. Se puede encontrar fácilmente en Latinoamérica, Bahamas, India y China. Los poderes de esta hierba silvestre han sido estudiados y analizados por científicos de todo el mundo. La medicina tradicional china la aconseja como hepatoprotector, sobre todo en personas que han tenido hepatitis B o padecen cirrosis. Se consume en forma de té o infusión. En un litro de agua hirviendo se echan unos 40 g de la planta seca. Luego se deja que enfríe y se cuela. El sabor puede ser un tanto amargo, por lo que se aconseja endulzar con un poco de miel. En el caso de padecer cálculos renales se aconseja consumir tres tazas de este té por día durante un mes seguido, aunque se hayan expulsado las piedras. Lo mismo para los pacientes con cálculos en la vejiga.

Fuentes: Remedios Naturales del Paraguay, de Caio Scavone, Ed. Servilibro; Wikipedia y ecomania.com