Los quesos más famosos

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Los quesos son tan diversos desde su origen, textura, tipo de leche, color, sabor e incluso en su combinación con otros alimentos. Es importante conocer sus características para apreciarlos mejor. En esta página, una guía para que los amantes de los quesos puedan compararlos, desde sus texturas hasta con qué acompañarlos mejor.

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Salzburger Almhüttenkäse: Es uno de los quesos más populares de Austria, fresco, elaborado con leche pasteurizada procedente de vacas de la región del Parque Nacional Hohe Tauern, que es el mayor parque nacional de ese país. A través de la maduración y el mantenimiento por 6 semanas con control de temperatura en las bodegas de maduración, este queso obtiene su sabor picante típico, su textura y consistencia suave. Su penetrante aroma floral está claramente motivado por el alimento de las vacas, que a su vez se trasmite a la leche y al queso. Se comercializa en forma de ruedas de 26 cm de diámetro, por 10 cm de alto con un peso de 5 kg. Es recomendable consumirlo a temperatura ambiente porque el frío esconde gran parte de sus aromas y sabores. La corteza es comestible. Se utiliza en sándwiches, como bocadillo o solo, con frutas y nueces y con un vino robusto, como Veltliner, Riesling o Borgoña.

Samsoe: Se originó como la versión danesa del Emmental suizo, pero evolucionó hasta adquirir un carácter propio, totalmente distinto. Si antiguamente se elaboraba en granjas, el Samsoe actual y sus descendientes se producen en fábricas. Antes se elaboraba en forma de ruedas planas y actualmente en grandes trozos. La corteza es seca, de color amarillo dorado, recubierta con cera amarilla. Su textura es más blanda y fofa que la del Emmental. En su mejor momento, se parece más al Cheddar. La pasta es de color amarillo claro con agujeros del tamaño de una cereza. El sabor del queso joven es bastante suave y almendrado, pero se intensifica y se vuelve algo más áspero con la maduración. Sin embargo, no llega a la complejidad de sabores que muestra el Emmental. Dada su versatilidad, el Samsoe es recomendable para las personas a quienes les desagradan los sabores fuertes. En una tabla de quesos, constituye una alternativa suave y combina bien con otros quesos en lonchas o sobre rebanadas de pan, como hacen en Dinamarca, acompañado de fruta y encurtidos suaves. En forma de astillas, combinado con jamón, pepinillos y nabos, resulta una excelente ensalada. Los quesos de la familia del Samsoe son buenos para fundir; su resultado, algo hiloso, es ideal para bocadillos calientes o sobre espárragos gratinados o huevos escalfados. Para servir con un tinto ligero.

San Michali: Este queso griego se elabora en la Isla de Siros, en el departamento de las Cicladas. Es un queso duro, de tradición local, que es muy apreciado por los consumidores. Se fabrica con técnicas tradicionales y la maduración se realiza en instalaciones situadas dentro de la zona geográfica delimitada por su denominación de origen. La leche de vaca se desnata varias veces, se pasteriza y se coagula a 32 °C. El coágulo se corta y se calienta nuevamente a una temperatura de 50 °C, se sala ligeramente, se traslada a moldes y se le aplica un prensado intenso. Se traslada a la cámara de maduración donde permanece al menos 4 meses, cuando adquiere un rico sabor picante y aroma característico que recuerda mucho al italiano Parmesano. A medida que envejece, se vuelve más picante. Se come solo o con frutas, frito y horneado, con un Chianti o un Chardonnay.

San Simón: Este es un queso históricamente gallego y ligado al municipio de Villalba, que posee denominación de origen europea. Su sabor es suave, con toques de picante, muy poco graso, con poca sal y con aromas a humo de abedul. Está hecho con leche fresca, entera y natural de vaca rubia gallega, pardo alpina y frisona. La corteza es lisa, con aspecto de cera, brillante y de color pardo. La coloración de su corte depende de su maduración, variando desde el blanco en los menos curados y amarillento en los más madurados. Tiene forma de pera rematada con un pezón en su vértice. Este queso es muy apreciado como aperitivo y tapas, pero su aplicación en cocina es algo más reducida. Marida bien con tintos jóvenes y es un buen ingrediente para ensaladas.