Pascua rusa

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Las costumbres ortodoxas no son tan distintas de las nuestras. Su Semana Santa coincide con la de los católicos este año. Un joven cura ha llegado para hacerse cargo de la parroquia Nuestra Señora del Manto Protector, de la Iglesia ortodoxa rusa de Asunción y el departamento Central. El padre Pavel es también un cocinero recibido en España y aprovechamos su experiencia para preparar algunos platos típicos de la Pascua rusa.

Ensalada vinagreta tradicional

Esta es la típica ensalada del invierno ruso; no lleva verduras frescas porque la nieve no permite cultivar nada.

2 papas

1 zanahoria

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1 remolacha

150 g de chucrut

1 lata de arvejas 

4 cdas. de aceite de oliva

Sal, a gusto

1. Hervir la zanahoria y la remolacha juntas en agua salada.

2. Hervir las papas por separado y sin pelar. 

3. Dejar que lo hervido se enfríe, pelar y cortar en cubitos.

4. Mezclar las papas y la zanahoria con el chucrut.

5. Poner la remolacha cortada en un bol individual y mezclar con 1 cda. de aceite de oliva. 

6. Agregar las arvejas a la mezcla de papas, zanahoria y chucrut. La remolacha se agrega a último momento. Salar, agregar el aceite restante, mezclar bien y servir.

Varéniki con papas

Masa: 4 y ½ vasos de harina 000; 2 vasos de agua caliente (no hervida); 1 cdita. de sal fina; ½ cdita. de azúcar. Relleno: 600 g de papas; 1 cebolla; ½ cdita. de sal; ¼ cdita. de pimienta negra molida; 3 cdas. de aceite vegetal. Para decorar: 1 cebolla, 4 cdas. de aceite vegetal.

Relleno: 1. Pelar y lavar la cebolla y las papas. Cortar las papas en cubitos y hervir en el agua salada por 20 a 25 min hasta que se ablanden. 2. Cortar la cebolla en cubitos y sofreír por 5 a 6 min hasta que esté dorada. 3. Hacer un puré con las papas hervidas. Salpimentar. 4. Agregar el aceite y la mitad de la cebolla frita. Mezclar y dejar enfriar. Masa: 1. Tamizar la harina. 2. Agregar sal, azúcar y aceite al agua caliente y mezclar todo con la harina, hasta que se integren bien y se forme una masa bien blanda. 3. Dejarla en un bol cubierto con una toalla por 10 min. 4. Cortar la mitad de la masa. Amasarla con un palote, agregando un poco de harina cuando se necesite. Estirar hasta que se haga fina, y cortar en rueditas con un vaso. Armado: 1. Poner 1 cda. del relleno en el medio de cada ruedita de masa y cerrarla bien. 2. Hacer lo mismo con la otra mitad de la masa. 3. Hervir 3 litros de agua, agregar sal y cocinar los varéniki en 2 o 3 turnos, por 7 a 10 min, hasta que suban a la superficie. 4. Sacar los varéniki del agua y mezclar cuidadosamente con aceite vegetal y cebolla frita.

Pan de miel y té negro

2 vasos de harina 0000; 1 cdita. de bicarbonato de sodio; 1 cdita. de sal fina; ¼ cdita. de canela molida; ¼ cdita. de jengibre en polvo; 100 ml de aceite de girasol; 1 cda. de esencia de vainilla; ½ vaso de nueces; ½ vaso de azúcar; 40 cc de jugo de limón; 70 ml de miel de abejas líquida; 1 vaso de té negro bien fuerte; 1 vaso de mermelada de fruta (guayaba).

1. Rallar bien las nueces. 2. Poner el té negro tibio, la miel y el aceite en un bol. Agregar el azúcar y las nueces, luego la canela y el polvo de jengibre, sal y vanilla. Mezclar todo muy bien hasta que la mezcla se vuelva homogénea. 3. Agregar el jugo de limón al bicarbonato de sodio e incorporar a la masa. 4. Mezclar todo e ir agregando de a poco la harina y formando la masa. 5. Lubricar un molde y cargar la masa. 6. Llevar a horno precalentado a 190 °C y cocinar por 50 a 60 min hasta que esté cocida y dorada. 7. Dejar que el pan se enfríe totalmente, sacarlo del molde y cortarlo con cuidado por la mitad. Poner mucha mermelada sobre la parte de abajo y tapar con la otra mitad. Cubrir con mermelada.

Padre Pavel Zhuravlev

El padre Pavel es de Vorónezh, una ciudad muy antigua y tradicional del centro de Rusia. Su madre es cocinera profesional y trabaja en un restaurante, con ella aprendió a realizar las tareas culinarias. A los 18 años fue aprendiz de cocina y luego se mudó al norte, a Siberia, donde ingresó a un colegio profesional culinario y, al mismo tiempo, al seminario ortodoxo, que le llevó siete años de estudios. A los 32, ya recibido, viajó a Barcelona para interesarse en la cocina mediterránea y realizar algunos cursos, al tiempo que se convirtió en monje célibe por opción. En octubre del año pasado llegó al Paraguay para hacerse cargo de la parroquia local, celebra misas todos los sábados y domingos, y practica su afición culinaria cada vez que se organizan fiestas parroquiales o reuniones de feligreses. Después de la misa de medianoche del 15 de marzo habrá una fiesta en la parroquia para celebrar el fin de la Cuaresma.