Las sentencias dictadas por jueces, juezas, magistrados o magistradas de cualquier instancia judicial, comprobadamente mentirosos o mentirosas, podrían ser impugnadas o atacadas de nulidad porque todo fallo debe ser dictado por una persona íntegra, libre de toda duda, sospecha o cuestionamiento, según expertos del derecho y ética legal.
Ese enunciado jurídico podría se aplicado a las resoluciones, sentencias y demás disposiciones escritas firmadas en el futuro por Gladys Bareiro de Módica, quien evidenció y demostró que no cumple con el juramento ni la palabra empeñada, de acuerdo a los entendidos en cuestiones jurisprudenciales.
La mentira y violación de juramento están plasmadas en dos documentos públicos: una, en un acta de la Cámara de Senadores y otra en una acción de inconstitucionalidad promovida días pasados por la actual ministra de Corte cuyo mandato fenece el próximo 15 de diciembre.
Lo que dijo en el Senado
Cuando compareció ante una comisión del Senado, a fines del 2010, Gladys Bareiro de Módica aseguró a los legisladores que no tenía otro objetivo que cumplir cinco años en la Corte Suprema de Justicia, en caso de que ser electas para el cargo.
“En caso de ser designada, ¿cuándo fenecería su mandato? ¿cinco años?”, fue la pregunta dirigida a Gladys Bareiro de Módica, quien sin duda alguna contestó: “cinco años, eso es lo que establece la Constitución. Volvería a concursarlo, por supuesto”.
Así puede leerse en el escrito de la versión taquigráfica obtenida de la grabación hecha durante la sesión senatorial, cuyo facsímil acompaña a este artículo.
En aquella ocasión, Bareiro de Módica dijo que está conforme y conteste con el artículo 19 de la Ley 609 que Organiza la Corte, que establece el período de cinco años en el cargo a los miembros de la máxima instancia judicial.
Asimismo Bareiro de Módica juró respetar los artículos 3º y 5º de la Ley 1634/00 “Que establece el procedimiento para la confirmación de los magistrados del Poder Judicial”.
Según su juramento ante el Senado, todas esas disposiciones son constitucionales y juró respetarlas a rajatabla.
Pasaron los días y semanas, hasta que llegó el 15 de diciembre de 2010, fecha en que asumió el cargo de ministra de la Corte Suprema de Justicia junto a Luis María Benítez Riera, quien también prometió dejar el cargo al término de cinco años de mandato.
Tras cinco años de permanecer en la cúpula judicial, la ministra se entusiasmó con sus funciones, olvidó su promesa, echó por tierra su juramento y a días de cumplirse el plazo para abandonar su despacho, promovió una acción de inconstucionalidad contra las leyes que las había considerado constitucionales.
Y así, sin vergüenza alguna, la alta magistrada ignoró su promesa y certificó su mentira convirtiéndose en una ministra de Corte cuyas resoluciones, fallos o sentencias podrán ser cuestionados por profesionales del derecho que intervengan en expedientes que vayan a parar al despacho de Bareiro de Módica.
Esta situación es inédita y podría generar múltiples cuestionamientos, todo por mentir para aferrarse al cargo.
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