Para el cultivo comercial de esta orquídea hay que decir que tiene a su favor que florece bien y durante un periodo largo, con bellos colores; además, es resistente a nuestra temperatura y la sequía. También soporta bien el transporte y así se puede trasladar sin problemas. El cultivo de la phalaenopsis es una industria en Taiwán y mueve millones de dólares cada año, con invernaderos modernos que controlan tanto la humedad, la luz y el aire de las plantas.
Para una producción sencilla, los materiales de construcción de invernadero pueden obtenerse localmente, como madera o tronco de coco, bambú, media sombra que protege a la planta de los rayos fuertes del sol y logra el ambiente ideal. El sustrato puede tener xaxi, musgo, fibra de coco, corteza y piedritas que se colocan en macetas de plástico, material liviano que facilita el trabajo.
La frecuencia del riego depende de la estación, al tocar el sustrato comprobará si esta húmedo o no, y regará de manera suave dos a tres veces por semana. Recuerde que el exceso de agua pudre a la orquídea.
En cuanto a la fertilización, los productores usan NPK 20/20/20 durante el crecimiento. También se puede fertilizar en la parte foliar con fosfato, calcio, potasio, hierro y hormonas.
No olvide controlar las enfermedades que atacan a las phalaenopsis, como bacterias que producen pudrición, moho gris, tinea blanca, antrax, bacteria morena ancha. Mientras que las plagas que la acechan son cochinillas, hummer, pulgón y araña roja; también pueden aparecer caracoles.
Es una de las orquídeas más espectaculares, y en las clases y exposiciones que organiza la Embajada de Taiwán siempre causan admiración.
Foto Diego Peralbo
