Sus comienzos
Ani, profesora superior de danza española, paraguaya y clásica, comenzó a bailar a los tres años en la academia de su mamá, María del Carmen Ávila, con más de 40 años de docencia. “En el transcurso de mi carrera, me inicié con otras modalidades que desempeño estudiando en el exterior, como danza jazz contemporánea y árabe y, desde hace cuatro años, realizo acrobacia aérea en telas”.
A varios metros del piso y sostenida por las telas, uno se atemoriza. “La primera vez no te salvás del miedo a una caída, pero con la práctica se vuelve costumbre y la adrenalina que genera por lograr cosas fuera de lo común es genial”.
Ani considera que si uno está cansado es preferible no realizar ejercicios para no exponerse a enredarse, quemarse o incluso caerse de la tela, por más que se
tenga toda la protección abajo, “si no estás con fuerzas para entrenar, es mejor quedarse a mirar, porque es un riesgo. Para mis alumnos siempre elijo temas acordes a la capacidad de trabajo de cada uno”.
Como si fuera una pluma en el aire, sus coreografías le permiten disfrutar de las prácticas. “Las acrobacias en telas me encantan, siempre las disfruto”.
Elasticidad y resistencia
Sofía Schuartzman Wagnes (13) practica acrobacia en telas porque notó que sus hermanas Andrea (11) y Cecilia (9) se divertían mucho. “Quería probar y además era una forma de hacer ejercicio; es lindo, muy delicado y femenino”, dice.
Sonriente, afirma que la gente no entiende cuando cuenta que hace acrobacia en telas; piensan que es coser o bordar. Es una actividad en la que Sofía se siente identificada. “No soy bailarina ni deportista, pero combino fuerza y fragilidad; es especial para mí”.
No siente miedo ni vértigo, “vamos de a poquito, en todas las clases nos enseñan algo nuevo, y yo ya estoy en el grupo avanzado”, resalta muy segura porque empezó hace dos años y medio a estudiar con Ani Mallorquín y, según señala, le gusta mucho porque “la danza es muy sacrificada; en cambio, la tela no ocupa tanto tiempo y es una responsabilidad como otra cualquiera". Una clase siempre empieza con calentamiento, “se practica la acrobacia en el piso, en parejas. Una es la base o apoyo, debe ser más fuerte, y la otra es la que hace la figura: parada de manos, vuelta estrella y contorsión; debe ser más ligera”.
“La coreografía se practica de a dos para que los movimientos sean iguales. Para subir se salta desde el piso a una tela doble, de unos cinco metros, que se sujeta a un andamio. Al subir, separamos las telas y hacemos las acrobacias en una tela bien resistente, con suficiente elasticidad. Nos colocamos magnesio en polvo cuando las manos y pies nos sudan”, relata.
Para realizar las acrobacias, es fundamental estar dispuesta mentalmente. “Tengo más elasticidad que antes; se requiere mucho esfuerzo; a veces, duele, pero para ello se realizan estiramiento y abdominales”.
En obras de teatro y danza
Sandra Flecha (26) estudia Sociología y teatro, y practica acrobacia en tela. “Estudié con un chileno hace ocho años; se llama Arnaldo Parma, es de El Circo del mundo, una compañía de teatro, y también tomé talleres en Buenos Aires”.
“Trabajo con Nhi-Mu, como invitada, y el entrenamiento es continuo; es difícil aprender la técnica, pero con constancia se adquiere resistencia física”, cuenta.
Sobre el vértigo señala que “todos lo tenemos, hay que trabajarlo para que no te supere y concentrarte en la técnica”. Sandra entrena cuatro veces a la semana en su casa y da clases a principiantes. Las coreografías en las que interviene dependen del espectáculo que esté montando: “clásico, pop. A mí me piden para las discotecas y realizo un espectáculo siempre que el lugar tenga las condiciones. Es acrobacia y lo podés adaptar a obras de teatro, danza y lanzamientos”.
PrecaucioneS
Para practicar esta disciplina se debe contar con autorización médica. La coreografía se realiza con base en un tema musical, interpretando a pájaros, monos, arañas o libre, explica Ani. Se deben tomar precauciones, porque no es lo mismo bailar en el suelo y tropezarte por un mal paso que bailar en las telas y caerte por una mala llave. Para la estética, se recomiendan las clases de ballet; así como también complementar con una buena dieta para un óptimo rendimiento, debido a que el cuerpo sufre mucho desgaste físico.
Foto: Guido Carvallo y gentileza.
