Artista y benefactora
La princesa es una artista consagrada. Crea esculturas en bronce y otros materiales nobles, pinturas al óleo y sobre vidrio, vestidos, bolsos, serigrafías y murales. Cada vez que se vende alguna de sus piezas, un porcentaje lo destina a sus obras sociales.
En el Tíbet tiene una fundación que cobija a 30 niños huérfanos de padres fallecidos como consecuencia del virus del sida. En Marruecos apoya a mujeres con lepra. Y en nuestro país busca que los niños y jóvenes aprendan un oficio. “En Francia, Alemania, Italia, España, por años, las grandes tiendas acabaron con los pequeños negocios, y hoy es el día en que comprenden que los obreros son la riqueza de un país. Cada trabajador es una perla que, unida a otras, puede formar un maravilloso collar”, sostiene.
La princesa Diana escuchó hablar por primera vez de Paraguay gracias a la embajadora Lilianne Lebrón de Wenger, viceministra de Administración y Asuntos Técnicos del Ministerio de Relaciones Exteriores, y brazo derecho de la Fundación Princesa Diana. La duquesa de Württemberg quedó encantada con la simpatía que encontró en el país desde el principio y con su paisaje autóctono. Entre sus planes figura adquirir una residencia en nuestro suelo, debido al crudo invierno europeo, que no le agrada en absoluto. Sin embargo, el duque ya le advirtió “que lo tome con calma”, refiere la duquesa. Y enfatiza: “Creo que ser feliz en cada lugar donde uno se encuentre es cuestión de mentalidad. En cada sitio que visito veo lo positivo y, como soy muy trabajadora, todo es más fácil”.
Con la fundación tiene un objetivo claro: Que los niños y jóvenes aprendan un oficio para trabajar. “Muchos estudios a veces no sirven para ganarse la vida. En cambio, un buen cocinero, peluquero, artista o zapatero podrá levantarse por sí mismo y ganar dinero”, indica. Actualmente, en la Fundación Princesa Diana, niños y jóvenes aprenden cocina, costura, bordados y manualidades. En la entidad se instaló un horno para cerámica y vitrofusión, y el siguiente paso será convertir otra propiedad adquirida por Diana de Orleans en un centro de capacitación para mozos, camareros y camareras, con énfasis en turismo.
“No quiero parar; tengo mucha energía, ideas y ganas de ayudar. Si todos ayudamos, crearemos un tsunami de amor y alegría”, apunta la princesa Diana de Francia, creyente y apasionada, simpática y jovial, de hermosos ojos azules y consagrada a su labor altruista.
La Fundación Princesa Diana lleva adelante varios proyectos. Entre ellos cabe destacar el Premio a las Artes Princesa Diana de carácter anual y con una dotación de USD 1500 para el primer puesto y USD 500 para el segundo. También resalta el nuevo centro de capacitación con proyección de crecimiento en el sector turístico del país, cuya propiedad fue una donación de la princesa Diana. El desafío para la directiva paraguaya será equipar la sede para su pleno funcionamiento y, así, facilitar a muchos jóvenes la oportunidad de aprender un oficio para salir adelante.
31 de marzo de 2012 - 09:03
Diana de Francia: Apasionada
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