El vestido rojo

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Así como el negro, el vestido rojo es un básico del guardarropa femenino. Conocido también por su poder de seducción, es una prenda que aporta estabilidad y seguridad.

El rojo es uno de los colores que nunca pasa de moda. En cualquier evento especial siempre es uno de los más acertados, ya que aporta alegría a cualquier ocasión y combina con el tono de piel de todas las personas.

En cuanto a moda se refiere, es una tonalidad totalmente atemporal, por lo que –independientemente de la estación del año– se adapta a cualquier estilo y ocasión; de hecho, se puede vestir tanto de día como de noche.

El little red dress, como es conocido en el mundo de la moda, es irreemplazable para quien quiera convertirse en el centro de las miradas; es una prenda con la que, sin duda, no se pasa desapercibida, por ser el color que insinúa el peligro, pero a la vez incita a la pasión y sensualidad.

Este color de ropa emana, además, un singular mensaje, por lo que es importante tener en cuenta el impacto que se causa cuando se viste y ser consciente de lo que se desea transmitir. No obstante, si la idea es no llamar demasiado la atención o impactar de sobremanera, es un color que puede ser utilizado como accesorio complementario. Un stiletto, maxibolso o blazer son algunas de las opciones que pueden ayudar a acentuar el traje elegido sin impactar de manera tan radical. Para lucir este color, es también importante tener en cuenta cuál es el estado de ánimo y la intención al elegirlo como atuendo.

Aliado de las mujeres durante décadas, el vestido rojo perdura ante cualquier otro color o tendencias pasajeras, pues apostar por este tono, en cualquiera de sus gamas, siempre dará un toque deslumbrante.

La alfombra roja de los últimos eventos internacionales comprueba una vez más el hecho de que el vestido rojo no pasará de moda, pues fue el tono elegido por varias reconocidas celebridades. Tanto es el poder del rojo y su abanico de tonalidades que modistos de la talla de Valentino han creado líneas exclusivas con este color como protagonista.

¿Cómo combinar?

Desde faldas plisadas; vestidos ajustados, cortos y largos, pasando por los cortes asimétricos o diseños sencillos, el vestido rojo se aconseja combinar con accesorios en tonos dorado, negro o plateado, ya que es un atuendo igual de clásico y versátil que el little black dress.

Definitivamente, el rojo te hará sentir mucho más poderosa. Pero recuerda: es un color imponente y destaca por sí solo. Se debe evitar caer en la vulgaridad y elegir complementos en negro, azul marino, blanco o nude, acompañados con zapatos y carteras en tamaño más bien pequeños y sencillos sin mucho brillo o adornos.

Hasta la próxima entrega.

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