Suena el saxo desorbitado, acompañado por incitantes rulos de la batería, junto con el bajo seductor, delimitando las bases. Se turnan los solos de trompeta y trombón al virtuosismo del piano, y La Band’E las chica nos invita a bailar.
Con semejantes artistas es imposible no hacerlo. “El primer toque del grupo surgió inesperadamente. En diciembre del año pasado, cuando el contrabajista paraguayo Miguel Antar (radicado en Brasil hace tiempo) vino con dos compañeras instrumentistas para unas presentaciones, se reavivó el espíritu que habíamos empezado a formar con Remigio Pereira (reconocido contrabajista nacional) meses atrás, intentando conformar un ensamble de señoritas”, rememora la bajista Paula Rodríguez, actual líder de la banda.
“No quisimos desaprovechar la oportunidad de tocar con músicos que desarrollan una estética similar a la que buscábamos explorar”, agrega la pianista Norma Lara.
En enero aunaron esfuerzos con esos artistas y se presentaron, avasallantes, en un festival organizado en el espacio cultural Drásena. “Luego de tantos meses preparándonos, ensayando y charlando sobre lo que queríamos mostrar, ese toque, todo el público y la energía que sentimos terminaron por darnos el impulso necesario para continuar lo que iniciamos y no lográbamos encaminar”, acota la baterista Julieta Morel, quien completa las bases del grupo.
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Desquitando talento
“El principal objetivo de este proyecto es propiciar un espacio en el que todas las instrumentistas tengamos la oportunidad de desarrollar aún más diversos aspectos de una carrera musical”, menciona la trompetista Mar Pérez.
“No nos poníamos de acuerdo en cómo nos llamaríamos; entonces, jugando y transformando el nombre de la banda inglesa Elastica, empezamos a decirnos, sin demasiado rigor, La banda de las chicas, hasta que, finalmente, quedó en La Band’E las chica”, explica la saxofonista Lara Barreto.
Conjugando ideas divergentes, intentan consolidar una postura que atraviese planos artísticos y sociales. “Una palabra que me gusta para dibujar nuestro estilo sería ecléctico, ya que encierra la fusión de géneros que abordamos, nuestras charlas y proyectos personales”, enfatiza la trombonista Fátima Abrámo, quien colabora con Celso Joábe en el arreglo de los temas.
Todas las integrantes de la banda transitan el camino de la música hace tiempo y se destacan en varios proyectos. “Paula logró reforzar las cualidades de cada una. A veces decimos que la mayor habilidad de un músico es el arte de congeniar los horarios (risas); en ese aspecto, podemos admitir que ella sabe bien cómo hacerlo”, comenta Lara.
“Fátima es una de las mejores trombonistas que tenemos en el país. Es poco común que una mujer escoja ese instrumento. Generalmente son los hombres quienes lo tocan y hay aún piscas de machismo al respecto”, refiere Mar sobre su compañera, quien durante su adolescencia soportó bullying, pero encontró en este oficio un modo certero de echar por la borda cualquier prejuicio, destacarse como compositora y ganarse el respeto de sus pares.
“Julieta viene con el talento desde la cuna. A pesar de su timidez, cuando toma los palillos, es como si se transformara, desquitando toda su energía y talento sobre la bata”, asegura Norma sobre la más joven del grupo.
“Ensayamos, al menos, una vez por semana, pero si una presentación lo requiere, quizá, un poco más. Uno de los puntos más favorables es que todas nos conocemos hace tiempo. Algunas fuimos compañeras en el conservatorio y otras coincidimos en diferentes grupos; entonces, cada reunión es mucho disfrute y perfeccionamiento”, asegura Mar.
Entre sus metas inmediatas, las chicas quieren grabar su primer material, para el cual ya están preparando composiciones propias y arreglando otras del repertorio que fusionan.
Una agrupación que nació de las ganas de promover el talento de las artistas musicales consolida con cada encuentro y toque aquel anhelo que hoy recorre ferviente por toda la escena cultural, despuntando aplausos, admiración, y dejando en claro que las chicas de la banda llegaron para sonar con energía, convicción y aplomada actitud.
Fotos: Virgilio Vera
