Premiado

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Mo Yan, seudónimo del premio Nobel de Literatura 2012, que en mandarín significa “No hables”, no fue fiel a su mote. Siempre se expresó muy bien; aunque censurado en su país, siguió adelante. La Academia Sueca le otorgó el máximo galardón al escritor que dedica a la mujer un destaque en sus obras.

Luego de 12 años, el Premio Nobel de Literatura retorna al gran país asiático. Esta vez recayó en el escritor chino de 57 años, Guan Moye, de origen rural. Su debut literario se dio con un cuento a los 26 años. Antes de conocer el éxito, este hijo de campesinos abandonó la escuela a los 12 años durante la revolución cultural, trabajó en agricultura y en una fábrica de petróleo.

El escritor, crítico a la sociedad de su tiempo y a la historia de su país, se alistó en el Ejército Popular de la Liberación en 1976, momento en que comenzó a estudiar Literatura.

Mo Yan obtuvo el premio por su capacidad de mezclar “con un realismo alucinante, cuentos folclóricos, historia y lo contemporáneo”, según comunicó la Academia Sueca.

El inicio del éxito fue en 1987 con Sorgo rojo, llevada al cine y ganadora de distinciones. En esta obra, el autor emplea en su narrativa sus experiencias de juventud y los ambientes por donde creció, ya que sitúa la historia en Gaomi. Las difíciles condiciones de vida de los campesinos, el bandolerismo y la ocupación japonesa fueron algunos temas abordados en su primera novela. En cambio, sus obras Las baladas del ajo (1988) y La república del vino (1992) fueron considerados como subversivos por sus críticas a la sociedad china contemporánea. Aparece en Grandes pechos, amplias caderas (1996), la denuncia sobre la situación de la mujer rural; describe el universo femenino reprendido a lo largo de la historia y en el ámbito doméstico, y en Rana (2009), la política impuesta en China sobre el hijo único y el drama de las mujeres que se cuestionan: “¿Por qué no puedo tener otro hijo? ¿Por qué deciden por mí?”.

El suplemento cultural del periódico ABC de Madrid buscó la opinión de Mo Yan sobre las mujeres en su obra en una entrevista publicada en el 2008. Mo Yan confesó que “el sentimiento que lo llevó a escribir Grandes pechos... fue rendir un homenaje a la mujer en un país hoy regido por hombres” (refiriéndose a China). Opinó: “Me gusta escribir sobre la mujer en un mundo caótico manejado por hombres, pienso que solo gracias a ella podremos salir algún día de este desorden. Además, la mujer tiene la fortuna de poder parir. Esto hace que sea un ser más completo”, expresó en la entrevista al medio español tras el éxito de su novela.