Según la Lic. Diana Lesme Romero, psicóloga y coordinadora de SSAFE (Servicios Psicológicos de Apoyo a la Familia y a la Escuela), el Día de la Amistad es una tradición social de celebraciones, impulsada fuertemente por el consumismo, pero que también puede ser una ocasión para tomarse un tiempo y demostrar al otro lo importante que es para uno. "Cada quien recorta, delimita, de una forma singular como ES amigo de otro, y al hacerlo, se acepta como un ser inacabado, necesitado de otros, con quienes decide intencionalmente establecer vínculos, cuyas características se van definiendo en el cotidiano, con la participación de ambos. Es todo un proyecto hacer amigos y, sobre todo, mantenerlos", apunta la profesional.
Añade que algunas veces se pierde el sentido profundo que tiene la amistad, tal vez con la influencia del idioma digital, que uniforma los discursos, la forma en que nominamos las relaciones, al proponer ser amigo de casi cualquiera que esté disponible en alguna de las varias redes sociales. "Mantener una relación amistosa, de cuidado del otro, no es una casualidad, no es algo que podemos hacer solamente desde nuestra perspectiva, en nuestro propio tiempo, siempre incluye al otro. Es una elección que se hace porque se siente bien, y porque el otro le permite a uno desplegar sus potencialidades y sentirse menos solo en el tránsito por la vida", alega.
Vicios vs. amistad
Nuestra entrevistada asevera que la posmodernidad, marcada por la necesidad de la inmediatez, pegoteada a la imagen, a lo lindo y a lo descartable, tiene su impacto en la sociedad paraguaya, cambiando en las últimas décadas, y especialmente en los ámbitos urbanos, la forma de establecer vínculos en la familia, entre amigos, con los vecinos. Las condiciones sociales de inseguridad e incertidumbres marcadas sumadas a las características posmodernas, refuerzan de manera patógena la preeminencia de la rivalidad, la competitividad, el egoísmo, la desconfianza, la transitoriedad, a veces reemplazando, otras disminuyendo, valores positivos en los distintos relacionamientos sociales, como ser: la solidaridad, la justicia, la calidez, la confianza, el respeto y el cuidado del otro.
Sentimiento coadyuvador
Indica que el ser humano va desarrollando su ser persona -con otros- en un proceso que comienza con las marcas subjetivas de sus primeras vinculaciones amorosas (generalmente con la madre o con quien cumpla su función), lo que aporta insumos para el establecimiento y el sostenimiento de relaciones amorosas. "El cariño, la admiración, la amistad, el respeto, la solidaridad, son sentimientos elementales en la vida de una persona, porque la ayudan a crecer, a ser mejor, a proyectarse. Mantener una relación amistosa es cuidar al otro, con esfuerzo y disposición para las atenciones mutuas, para el respeto a sus necesidades, a sus espacios, a sus límites, a estar allí cuando lo necesite, aunque no coincida con la disposición ni disponibilidad propias. Es, al decir del Principito (A. Saint Exupery), dedicar tiempo y energías en cuidar a una flor porque ella es única entre miles de flores. Compartir una amistad es un proyecto deseable, que no debería estar fundamentado en regalos ni en días impuestos para disfrutarla", dice.